Mientras las diversas partes involucradas esperan los resultados de la pericia balística que la Policía Criminalística realiza en Paraná, trascendió que el primer disparo que alcanzó al joven Fernando Pastorizzo fue por la espalda y a escasa distancia. La información era bastante previsible, y si bien aún no se ha confirmado oficialmente, facilitaría el trabajo de las querellas, en su intención de solicitar el agravamiento por alevosía para la sospecha Nahir Galarza.

Pastorizzo manejaba una motocicleta por la calle General Paz, con la muchacha sentada en la parte trasera del vehículo.

Al respecto, la hipótesis más firme es que la chica fusiló al joven, apoyándole la pistola 9 milímetros de su padre en la espalda y posteriormente le disparó por segunda vez mientras el chico estaba en el pavimento.

Los forenses sostienen que existe una balística interna y una externa. La primera es el recorrido del proyectil en el interior del cañón, desde la boca de carga hasta la boca de fuego, mientras que la segunda es la trayectoria de este proyectil hasta el blanco, y que posibilita establecer la distancia y posición de víctima y el agresor.

Si al analizar la herida de bala en la espalda de Pastorizzo, el orificio de entrada es muy similar al de una estrella, sin quemaduras en su periferia, la sospechosa habría apoyado el cañón del arma de fuego contra el cuerpo del muchachito.