Por Matías Resano
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Desolación y profundo temor invade a cada vecino del barrio San Cayetano, del partido bonaerense de Moreno, ante la creciente ola de robos que reinan en la zona. Sin embargo, las autoridades no brindan respuesta satisfactoria alguna a los residentes del lugar, a pesar de que ellos mismos identifican a quienes ingresan frecuentemente a sus viviendas. Lo curioso del caso es que los hechos tienen lugar cuando las víctimas duermen, y al despertar advierten que no les han dejado nada.

En la intersección de Joaquín V. González y Onelli, en el partido de Moreno, se convocaron los habitantes del barrio San Cayetano. Justamente, Juan, uno de los presentes, señaló que "aquí estamos muy inseguros. A mí me entraron a robar dos veces, y como a muchos vecinos, en el horario de la noche, que estamos durmiendo, tengas perros o no. Las motos te roban en cualquier hora y esquina". En su caso, el hombre reveló que "a mí me abrieron la ventana, agarraron las llaves y entraron por la puerta, y me llevaron todo. Por eso, la única manera que tengo de dormir es hacerlo con una arma debajo de la almohada".

El desgarrador e ilustrativo testimonio del vecino da cuenta de la inusitada cadena de episodios delictivos que también se cometen a plena luz del día, como el que padeció una anciana que fue interceptada por dos sujetos que la despojaron de sus pertenencias, luego de descender de un automóvil. La abuela alejó a los ladrones con una bolsa que llevaba consigo. A su vez, también durante la mañana, un sujeto saltó el alambre perimetral e irrumpió en un domicilio, minutos después de que su propietario se retirara. Por si fuera poco, el motivo de robo fue una máquina de cortar pasto, y el delincuente es reconocido por sus víctimas. En este sentido, Paola remarcó que "todos sabemos quiénes son y ninguno hace nada. Convivimos con ellos".

En tanto, "una vecina que estaba recién operada se tuvo que hacer la dormida para que no le hicieran nada", detalló Juan.

No obstante, Dora reconoció que son ellos quienes ponen en marcha, con sus propios medios, las iniciativas para poder reducir la delincuencia en el barrio. En este sentido, la mujer enfatizó que "no tenemos nada, es un barrio abandonado porque no hay agua, cloacas, luz, y lo poco que tenemos es porque los vecinos nos organizamos, ponemos un poco del bolsillo de cada uno y por ejemplo colocamos la luz en la calle". Por esta razón, la abuela aseguró que "al municipio nos hemos cansado de llamar pero nunca nos dieron una respuesta. Estamos resignados".