El empresario Enrique Blaksley Señorans, detenido el martes en un country de General Pacheco, negó ante la Justicia haber pergeñado una estafa contra miles de ahorristas, que sería la más grande de la historia del país, y aseguró que en su compañía hubo un “desastre administrativo” a partir de 2015 que le impidió pagar a sus clientes.

Además, afirmó que si vende los activos que le quedan podría pagarle a todos los damnificados, que reconoció que son unos 2.000, y por ese motivo pidió que le den un arresto domiciliario para poder seguir "trabajando" con ese fin. 

Blaksley declaró durante dos días ante la jueza federal María Servini y la fiscal Alejandra Mángano y tras escuchar su versión de los hechos, la magistrada ordenó que quede detenido en el Sistema de Intervención para la Reducción de Indices de Corruptibilidad (IRIC) de la cárcel de Ezeiza.

Por otra parte, los otros tres detenidos en la causa, Federico Dolinkue y Alejandro Carozzino (socios de Blaksley) y Verónica Inés Vega, cuñada del empresario y directora de su empresa, Hope Funds S.A, pidiero. ser excarcelados el jueves pero la magistrada lo rechazó.

Todos los imputados están acusados de defraudar al fisco y a particulares que le confiaron dinero bajo la figuras de contratos de mutuo, certificados y contratos de inversión y adhesión a fideicomisos inmobiliarios, con la promesa de ser invertido y retornado con intereses elevados.

De acuerdo a la acusación, se le reprocha haber defraudado al menos a 2.273 personas por un monto de 1.500 millones de pesos sumando los fondos entregados a las sociedades del grupo, más los intereses acordados. 

En su extensa declaración, Blaksley primero hizo una exposición en la que contó que comenzó en la industria de seguros en 1989 y alrededor de 2004 fundó Hope Funds S.A porque “era un hombre de confianza para mucha gente”.

"Hoy en día hay personas que reclaman que en su momento cobraron y reinvirtieron las ganancias, las amortizaron y después pasó lo que pasó. No tiene sentido convertirme de un día para otro en un monstruo cuando a mí me iba muy bien. Si falló una situación financiera es otro tema, pero que yo haya pergeñado un esquema para estafar gente, no es así”, remarcó el empresario.

"Los que tienen problemas son personas que no pude responderles, quisiera hacerlo y hay condiciones para ello, estoy impedido, pero los activos que la compañía sigue teniendo, son de valor que si no se deprecian podrían cobrar las personas”, agregó.

Debido a que en la imputación se señala que compró al menos tres departamentos en Miami y una veintena en Panamá, aseguró que los adquirió con hipotecas y que ya fueron vendidos para pagar las deudas, al igual que el Hard Rock Café, Antares y 23 lotes en Pergamino.

Blaksley se quejó de la “mediatización” de su caso y respecto de su comparación con el estafador estadounidense Bernard Madoff, respondió: “Madoff nunca compró nada, no hizo malos negocios. Mis negocios existieron, estaban, invertí, no inventé un estado de cuenta para que la gente crea. Me llamaban también el ’dandy estafador’ y así destruyeron 30 años de una empresa”.

Sobre lo sucedido con su empresa explicó: “Lo que pasa es que las cosas que tuve las pagué hasta donde pude, se me fue toda la estructura comercial, quedé solo, pagué todo lo que tenía hasta donde llegué y después me quedó todo embargado y no pude cobrar las utilidades”.

"Este modelo de organización cuando era eficiente y estaba bien, era así. Después viene un período del 2015 y 2016 a una escala infinita, donde imperó la desprolijidad, se hizo cualquier cosa por el estado de desesperación y sucedió el desastre administrativo de la compañía. Eso lo quiero aclarar porque dije que éramos prolijos, pero al final era un desastre administrativo”, señaló.

Agregó que le "inventaban mutuos, falsificaban firmas” y hasta los productores cobraban el dinero de los ahorristas.

El empresario le pidió a la jueza que le conceda una prisión domiciliaria porque necesita “trabajar” y estimó que sus acreedores son 2.000 y la deuda que mantiene de entre 30 y 40 millones de dólares, la cual podría saldar con la venta del proyecto inmobiliario Verazul de Pilar.

"Reitero, no soy un improvisado en esta materia. Me desvelo frente a mis responsabilidades, siempre pensé qué pasaría si a mí me pasara algo, relacionado a la salud o fallecimiento. Me fue por otra tangente porque yo quedé muy limitado con los hechos que estoy viviendo, que es como una muerte civil, porque yo hoy soy un muerto civil y comercial”, enfatizó.

Respecto de sus colaboradores Carozzino y Vega dijo que no tienen nada que ver con lo ocurrido, aunque sí responsabilizó de algunas cuestiones a su ex abogado Pablo Willa, cuya indagatoria se adelantó para la semana próxima, al igual que la de Eduardo Polverelli, quien está vinculado con el cobro de un cheque de 15 millones de pesos.

No puede pagar el colegio de sus hijos

El empresario aseguró que vive con “escasos recursos”, que tiene “dificultades” para pagar sus gastos personales, los impuestos y el colegio de sus hijos y que ya no se puede comprar ni siquiera la ropa.

En su indagatoria ante la jueza federal 1 María Servini, en la que negó haber estafado a miles de ahorristas, el imputado aseguró que actualmente su “estándar de vida se deterioró enormemente, comparado con lo que era” y que vive con “escasos recursos”.

"Yo fui acumulando una cantidad de plata a lo largo de mi vida, en cuanto a lo que iba ganando y ahorrando. Fui viviendo de mis ahorros, más o menos a un gasto de ochenta mil y cien mil pesos mensuales”, dijo Blaksley en su indagatoria.

En su relato ante la jueza, el acusado dijo que cobraba mensualmente de su empresa Hope Funds S.A. 130 mil pesos pero que accedió a su sueldo hasta “fines del 2017”, cuando dejó de cobrar y comenzó a vivir de sus ahorros.

"Viví de las reservas que me quedaron de acumulación y hoy más o menos me quedará un millón de pesos”, aseguró ante la jueza, a quien también le dijo que vive de lo que cobra su esposa “haciendo trabajos de decoración”.

"Mi estándar de vida cambió considerablemente. Yo tengo dificultades hoy para pagar mis gastos personales, con deudas claras y aportables con respecto a lo que es la vida de una familia. Me cuesta pagar los colegios, expensas, impuestos. No compramos ropa, no nos vamos de viaje. Piensan que soy rico y que me quedé con la plata de la gente y nadie toma en cuenta la cantidad de gente que cobró en todos estos años. Es mucho más que la que no cobró”, agregó.

Fuente: Télam

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