Por María Helena Ripetta
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Marisela Inés Pozo Pizl tenía 27 años cuando el 17 de marzo de 2016, en la localidad de Gregorio de Laferrere, fue atacada por tres hombres que la golpearon hasta con fierros y palos a plena luz del día.

Ningún vecino se animó a salir, pero sí filmaron lo sucedido. Ella murió en un hospital. A casi un año y medio su familia reclama justicia.

Los tres imputados fueron condenados en un juicio abreviado, del que no participan los familiares, a un año de prisión en suspenso por homicidio preteritensional.

“El fiscal Carlos Luppino consideró que no tuvieron la intención de matar. Nosotros apelamos a Casación, pero nos dijeron que están esperando que manden los papeles de vuelta porque no llegaron bien. En el juzgado nos respondieron cuando fuimos a reclamar que tienen mucho trabajo y ahora no lo pueden volver e enviar a Casación”, sostuvo a “Crónica” el abogado de la familia, Matías Bernal.

“Estos hombres están en la calle. Hace dos semanas pasaron por acá y me señalaron. Yo no me puedo ir a otro lado. Y a mí no me respalda nadie”, dice Marta Pizl, la mamá de la víctima. “Yo no me voy a recuperar más de la pérdida de mi hija. Pero no es cierto que ellos no tuvieron la intención de matarla, los videos dicen todo lo contrario. Son como seis, a mí sólo me dejaron ver uno porque son demasiado terribles”, dice la mamá.

“Mi hija no los conocía. Ese día estaba como fuera de sí, con un ataque de pánico, fue asustada pidiendo ayuda, parece que se rompió un vidrio y comenzaron a agredirla. La golpearon, la ataron, la arrastraron por la calle. Los vecinos filmaron todo aunque no intervinieron”, cuenta Marta.

“Después la dejaron tirada en un puesto de luz, en el hospital tampoco hicieron nada, me dijeron que la iban a dar de alta y al rato murió”, dice Marta, quien se enteró por los vecinos de lo que había pasado, su hija sólo despertó un ratito y no pudo decirle más que sentía mucho dolor.

Increíble

“El fiscal es tan asesino como ellos, no puede decir que no la quisieron matar. En los videos se ve todo lo contrario. Fue horrible cómo la trataron”, dice la madre, y reclama “que se haga Justicia, que cumplan cadena perpetua”. “No tengo más alegría, ni paz, ni nada. Todos los días sueño con ella. Yo quisiera que ella esté acá conmigo”, dice la mamá, que rompe en llanto y ya no puede seguir hablando.