Mariela Tasat, de 14 años, desapareció de su casa de Lanús Este el 7 de septiembre de 2002. Su hermano estaba tomando mate con ella, se fue a atender el teléfono y cuando volvió la joven ya no estaba.

Su mamá, Luisa Olivera, la buscó incansablemente desde entonces, convencida de que había sido víctima de una red de trata. "El teléfono es lo más sagrado que tengo, voy a comprar y vuelvo. Ni de vacaciones me voy", aseguró la mujer. 

En un principio la Policía le dijo que "capaz se fue con un noviecito", pero ella no les creía: "Dicho por las amigas, que mi hija no tenía novio. No quería. Tenía 14 años, jugaba con muñecas. Era grande y chica a la vez".

"El resto de mi vida la voy a seguir buscando. No voy a parar. A mi me tienen que matar para que deje de buscar a mi hija", sostenía Luisa. Sin embargó, en los últimos meses la causa dio un giro insólito. A pedido de la Fiscalía 1 de Lomas de Zamora a cargo de Viviana Giorgi, la investigación se reabrió. Luego de investigar en morgues y cementerios de la zona descubrieron que Mariela había sido enterrada como NN a 16 cuadras de su casa.

El cuerpo fue exhumado y se comprobó que se trataba de la joven, quien habría fallecido en un accidente en las vías del Tren Roca. Fue asistida en el hospital vecinal de Lanús y el Fiorito, pero falleció.

Durante estos 15 años la menor estuvo enterrada a 16 cuadras de la casa de Lanús que su mamá nunca se animó a abandonar por temor a que su hija llame para pedir ayuda. 

La hermana de Mariela escribió un desgarrador mensaje en su cuenta de Facebook. "Cuánto dolor, cuánta angustia saber que no voy a volver a ver a mi hermanita. Tantos años de lucha para una madre que nunca dejó de buscar a su chiquita y saber que no hicieron nada", manifestó.