Ana Gabriela Ríos murió por las heridas recibidas al caer del octavo piso de un edificio, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, y su novio fue detenido como sospechoso de “homicidio”.

Si bien el aprhendido alegó que la chica se suicidó por problemas económicos, la fiscal del caso, María del Carmen Reuter, encontró elementos para sospechar de que no es así.

Reuter decidió este martes imputar a Facundo Guerrero, de la misma edad que la víctima y también jujeño, por el delito de “homicidio” tras reunir indicios en ese sentido.

Según se supo, las sospechas apuntan a que Guerrero, tras una discusión de pareja, arrojó a Ríos por el balcón del departamento que ambos alquilaban.

La estudiante cayó del octavo piso del edificio en el que vivía, en San Juan al 800, de la capital tucumana, alrededor de las 7:00 del pasado viernes. 

Posteriormente, fue trasladada en grave estado al Hospital Padilla, donde murió el domingo pasado por las múltiples lesiones que presentaba. 

Reuter, en primera medida, había ordenado que Guerrero no pueda salir de la provincia y este martes, tras reunir testimonios e indicios, le indicó que quedaba detenido, mientras prestaba declaración testimonial. 

Juan Mussi, el abogado de la familia de la estudiante, dijo que no hay dudas de que se trató de un femicidio. 

“No nos cabe ninguna duda de que estamos hablando de un hech. de femicidio, que partió de una conducta violenta de Guerrero sobre Ana y que lo que declaró el joven sobre un supuesto suicidio, ha quedado descartado por la Justicia tucumana”, sostuvo el letrado en declaraciones al diario El Tribuno.

Además, señaló que “Ana había planeado ir a Jujuy el fin de semana a visitar a sus familiares, ahorró dinero para pasar las Pascuas con sus padres, está más que claro que no tenía ninguna intención de quitarse la vida”.