Un hombre de 44 años fue detenido acusado de ser el líder de una banda que en agosto pasado secuestró, en la ciudad balnearia de Mar de Ajó, al yerno de un constructor. El delincuente fue identificado luego de que la víctima elaborara un identikit de uno de sus captores y describiera los tatuajes que tenía en una mano, informaron fuentes policiales.

El sospechoso, identificado como Cristian Daniel Flores (44) y quien tiene antecedentes penales, fue detenido por efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes en un allanamiento realizado en la calle Guido Spano al 900 de la localidad bonaerense de Florencio Varela.

Los identikits que la propia víctima del secuestro confeccionó en base al rostro y a los tatuajes que tenía en las manos uno de sus secuestradores, fueron claves para la detención de Flores. La banda había exigido un millón de pesos por el rescate, pero el joven cautivo logró escapar antes de que se hiciera el pago.

Al igual que el imputado Flores, en su mano derecha, otro de los raptores tenía tatuada la cara de un animal en el anverso de la palma, y debajo de los nudillos, las cuatro letras que forman la palabra LOVE (amor en inglés).

En el procedimiento, ordenado por la fiscal Silvia Cavallo y el juez Luis Armella, ambos del fuero federal de Quilmes, se secuestró la moto Dragon modelo Aquila 200 en la que se movilizaba el imputado y además, 18 teléfonos celulares y un equipo Nextel que, de acuerdo a la pesquisa, se utilizó en el secuestro.

El hecho que se le imputa a Flores ocurrió el 28 de agosto último cuando la víctima, un joven de 26 años que es yerno de un importante constructor del partido de La Costa, salía de su domicilio en la calle Cramer al 100 de Mar de Ajo, en un automóvil Peugeot 207. En esa circunstancia, el joven fue interceptado por al menos tres delincuentes que llegaron en un Volkswagen Bora y se lo llevaron cautivo para después llamar a su esposa, hija del constructor, y pedirle un rescate de un millón de pesos.

Mientras se realizaban las negociaciones, la víctima era llevada prisionera por la banda en uno de los autos por la Ruta 2 y, en un descuido de sus captores, el joven de 26 años se bajó del vehículo y huyó de los delincuentes, por lo que el hecho culminó sin que se pagara ningún rescate.

"Más allá de este hecho en la Costa, estamos tratando de certificar si el mismo imputado participó en otros secuestros en la zona del sur del conurbano", dijo uno de los investigadores policiales de la causa.