Aquel 13 de enero de 2006 no quedará como un día más en la historia de nuestro país, ya que se produjo el llamado "Robo del siglo" al banco Río de la localidad bonaerense de Acassuso, en la cual un grupo de delincuentes se alzó con un botín de 19 millones de dólares.

La historia es bien conocida, los cinco ladrones que participaron del hecho fueron detenidos y condenados por la justicia, pero con el paso de los años poco se sabe de la vida de estos sujetos.

Luis Mario Vitette Sellanes bajó once kilos y es el alma de la película inspirada en el robo del siglo al banco, la obra, dirigida por Ariel Winograd, que convocó a más de dos millones de personas antes de la pandemia.

“Yo me gasté todo en abogados, en mujeres rápidas y caballos lentos. Eso es pasado enterrado. Ya di vuelta la página y estoy en otra”, dice Vitette Sellanes.

Luis Vitette Sellanes tiene una joyería en Uruguay (Archivo).

Después del éxito de su libro "El robo del siglo", una historia de amor y delito, va por su segundo libro delincuencial y atiende su joyería “Verde Esmeralda”, en la localidad uruguaya de San José, donde tiene un aceitado sistema de seguridad, al igual que su casa.

El ex escruchante, ladrón de joyerías y de bancos, ahora se define como padre de familia, joyero, relojero y experto en redes sociales y escritor. Logró ser el ladrón más famoso de la Argentina, tiene 25 mil seguidores en Twitter, dos cuentas de Facebook “estalladas”, como dice él, una cuenta de Instagram que maneja su esposa, y asegura haber dado más de 200 entrevistas.

Ladrón con tinte actoral

Rubén Alberto de la Torre fue el primer ladrón en entrar en el banco y el primero en ser detenido. Lo delató su ex esposa, Alicia di Tullio, porque según ella se iba a fugar con el dinero y con su amante. “Beto”, como le dicen, delinque desde los 12 años, fue miembro de la mítica superbanda que robaba bancos y blindados y pieza clave del robo del siglo con la cual estuvo preso ocho años.

“Sigo para adelante, tratando de meterme en algún bolo o algún proyecto como actor, que también me gusta mucho. Estudié teatro y eso me ayudó mucho a participar en la miniserie Un gallo para Esculapio, producida por Sebastián Ortega, y en la película El robo del siglo, donde hago un cameo. En una hago de prefecto y en otra de policía, con tal de hacer de actor hago del enemigo”, dice De la Torre.

Rubén de la Torre fue delatado por su esposa (Archivo).

“Ahora lo veo como un camino equivocado, por más que haya producido una moneda en su momento, me dio muchos sinsabores. Perdí una familia, perdí cariño, perdí tiempo, perdí vivencias”, reveló.

“Estoy arrepentido de lo que hice en el delito, pero no me arrepiento de quién soy. Y el robo del siglo fue increíble porque fuimos un grupo fuerte y fue mi retiro soñado. A partir de ahí me fueron surgiendo cosas impensadas, como que muchas personas me saluden porque vencimos, de alguna manera, al poder de un banco”, dijo.

Uno abogado y el otro "Marciano"

Para Julián Zalloechevarría, otro de los que participaron del atraco, el hecho quedó en el olvido. “Para mí el robo del siglo fue como haber jugado y ganado un Mundial de la delincuencia”, dice. Se recibió de abogado y es un apasionado de los autores de los libros de Derecho.

Julián Zalloechevarría se recibió de abogado (Archivo).

Sebastián García Bolster, alias "El Marciano", nunca asumió su participación en el hecho, pero fue condenado y estuvo preso cuatro años y cuando salió volvió a su oficio: reparar motos.

Ademàs, tuvo un cameo en la película protagonizada por Guillermo Francella y se ilusiona con la idea de escribir un guión de cine como su amigo Fernando Araujo.

Sebastián García Bolster volvió a reparar motos (Archivo).

Bolster fue fundamental en la etapa inicial del robo, sobre todo en la construcción del túnel, del dique y de las prácticas herramientas con las que abrieron 146 cajas de seguridad.

Del robo al arte

Fernando Araujo fue la mente detrás del robo del siglo ya que ideó el asalto como si fueran los cuadros que pintaba en sus ratos libres. Fue el autor de la célebre frase encontrada por los policías en la bóveda, cuando los ladrones se habían ido: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores”.

Araujo edificó el concepto del robo con todo lo que tenía a mano, desde sus conocimientos técnicos hasta los mas insólitos recursos artesanales. Lo llamó “un robo filosófico y espiritual”, en el que fundió técnicas de artes marciales y conceptos del Arte de la Guerra, de Sun Tzu.

Fernando Araujo incursionó en el mundo del cine (Archivo).

Después del asalto, Araujo se propuso producir y escribir la película inspirada en el audaz golpe y el filme fue un éxito. Después, junto a algunos de sus ex cómplices, participó de un documental de próxima aparición.

Robo del siglo: ¿Qué pasó tras el hecho?

Luego del golpe dado al banco Río, los sujetos huyeron en dos gomones en sentido contrario al río, con bolsas que contenían alrededor de 19 millones de dólares pero la Policía recuperó sólo un millón.

A esta altura podría decirse que es poco probable que se encuentre dinero en efectivo: “Ya es viejo eso de enterrar plata. Seguro está en propiedades, testaferros o plata en negro que reingresó al sistema bancario”, sostuvo una fuente.

Lo cierto, es que la Policía se dedicó a rastrear el botín porque el banco arregló con todos los damnificados pero está claro que ese dinero no se esfumó. Según se pudo saber, de los últimos grandes robos a bancos sólo se recuperó el millón que estaba en manos de “Beto” de la Torre, que lo escondía en su casa de Parque Patricios.

Además, la banda viene de cobrar un dinero por su participación en un documental de Netflix y algunos de ellos cobró por uso de imagen y por un bolo en la película "El robo del siglo", ideada por Araujo.

Robo del siglo: otro misterio

“Ya es viejo eso de enterrar plata. Seguro está en propiedades, testaferros o plata en negro que reingresó al sistema bancario”, dijo una fuente.

Finalmente, otro misterio tiene que ver con los otros dos miembros de la banda que nunca fueron detenidos ni se les conoce el nombre y la cara. Uno de ellos fue dado por muerto, pero estaría vivo y lo llaman “el resucitado”, y el otro, el “rufián fantasma”, quien dijo que su vida es normal, que disfruta de su hijo y que no necesita volver a robar.

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