Por María Helena Ripetta
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Ludmila Ayelén Bazán tenía 23 años, una hija de 7 años y vivía con sus padres en Junín. La asesinaron salvajemente: fue violada, golpeada, apuñalada, quemada y asfixiada, y el miércoles comienza el juicio. El 20 de diciembre de 2015 salió a hacer un mandado. “Eran las 9 de la noche y yo me fui a dormir a eso de las 12 de la noche. Mi señora, al ver que no regresaba, a eso de las 4 de la mañana me despertó”, cuenta el papá, Osmar Juan Bazán a Crónica.

“Ludmila sí o sí venía a dormir, nunca dejaba a su hija, así que me levanté y la salimos a buscar con mi esposa por todos lados, hospitales, comisarías y, por último, optamos por hacer la denuncia a eso de las 9 de la mañana”, dice el papá, y recuerda: “Nos dijeron que, como las chicas se saben quedar con un noviecito, había que esperar, yo le respondí al comisario que jamás se quedaba en ningún lado a dormir. Me dicen esperemos hasta las 1 de la tarde, si no viene, hacemos la denuncia. Yo seguí buscando y andando por todo Junín, desesperado, y a eso de las 5 de la tarde del 21 de diciembre me llama unas de mis hijas, me dice: ‘Papá, vení, está la policía y quiere hablar con vos’. Le pregunté: ‘¿Encontraron a Ludmila?’ y me dice: Quieren ‘hablar con vos’”, recuerda el hombre que llegó desesperado a casa.

“Una mujer policía me dice: ‘Señor, nos tiene que acompañar a la DDI’. Nadie me decía nada. Llegamos con mi familia a la comisaría, había un montón de gente y vi al comisario que me había tomado la denuncia, se me aflojaron las piernas, agachó la cabeza y me abrazó”, dice el papá.

Allí les contaron que la habían encontrado muerta en un basural. “Tenía más de 20 puñaladas por todos lados, tenía su cara con quemaduras. Fue violada, golpeada, apuñalada, quemada y asfixiada. La tuvimos que velar a cajón cerrado”, dice el papá, inmerso en el dolor. El miércoles comienza el juicio contra los cuatro imputados: Núñez Ibarra Gustavo Silvestre, Luciano González leith, Alberto Antonio Quiñónez y Patrocinio Pérez Zanabria. “Tengo que estar fuerte por mi hija, quiero Justicia. Lo que está pasando de matar como si nada. Tengo fe. A mi hija no me la devuelve nadie, pero por lo menos que descanse en paz”, dice el papá.