La víctima quedó formalmente identificada como Yunen Li (33), de nacionalidad china y quien, de acuerdo a los datos migratorios, vivía en la Argentina desde hace casi 14 años, ya que ingresó el 20 de abril de 2004. Li tenía domicilio en una vivienda de la calle Uspallata 1924 del barrio porteño de Barracas.

"Dentro del morral, encontramos una importante suma de dinero y unas pastillas en envoltorios de nailon que tienen toda la apariencia de ser de éxtasis y ya están en laboratorio para analizarlas”, trascendió desde una fuente vinculada directamente a la investigación.

En el morral “también había varios chips y celulares en desuso y llaves de un auto que está a nombre de quien se presentó como el verdadero dueño del supermercado y no es la víctima".

Allanamientos

La investigación de este homicidio está a cargo de la fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional 8, que hasta era encabezada por el fiscal Fernando Fiszer, pero a raíz de un ascenso por el que hoy entró en funciones como fiscal general de juicio, el caso ahora quedó en manos de su colega Marcela Sánchez.

Como última medida antes de dejar la fiscalía, Fiszer solicitó una serie de allanamientos que fueron otorgados por la jueza en lo Criminal y Correccional 34, Laura Bruniard. Los procedimientos fueron realizados por efectivos de la División Homicidios en el supermercado de la calle Alsina 2216 y en un departamento de una vivienda lindera, en Alsina 2214.

Los policías buscaron identificar a todas las personas que allí trabajen y habiten y secuestraron alguna documentación, pero las fuentes aclararon que no se encontró "nada de suma relevancia para la investigación".

También fue revisado el auto Volkswagen Vento, patente IZW018, que estaba estacionado en el lugar y está a nombre del presunto dueño del comercio, un hombre de apellido Chen. Este hombre y su hermana, en una primera declaración ante los primeros policías que intervinieron en el hecho, dijeron que Li era un ocasional cliente que a veces se acercaba también para "piropear" a las cajeras del local.

Otros testigos declararon que Li trabajaba en el supermercado e incluso que solían verlo en la caja, por lo que la Justicia cree que los responsables del comercio pueden estar mintiendo para encubrir a alguien o por temor.

Los empleados del supermercado dijeron que las cámaras de seguridad del local no funcionaban ni grababan, pero el fiscal Fiszer pidió secuestrar todos los CPU del local.

"Por ahora no descartamos ninguna hipótesis. Puede ser un ajuste de la mafia china, como se pensó al inicio, o puede ser otra cosa vinculada a esas pastillas o a otro tema", dijo otra fuente.

Pericias

La fiscalía también ya ordenó que se realicen pericias sobre las siete vainas y los proyectiles secuestrados del arma homicida, calibre 6.35, y que todo el material sea remitido al Sistema Automatizado de Identificación Balística (SAIB), para establecer si esa misma arma fue empleada en otro hecho delictivo.

Se trata de una pistola particular, poco frecuente, ya que es también conocida como .25, es una pistola pequeña, de bolsillo, que entra en la palma de una mano.