Pese a sus cortos quince años, para Ezequiel C., más conocido como "Torrejita", el ladrón adolescente que recibió un disparo fatal en el marco de un asalto que protagonizó junto a su cómplice intentando cometer una entradera en una vivienda ubicada en el barrio La Loma, en La Plata utilizando como escudo humano a un niño, no era algo nuevo salir a robar. 

Es que antes de patear la puerta de la casa situada en la esquina de 39 y 28 e irrumpir a los tiros en la vivienda de Germán, "Torrejita" junto al otro delincuente habían intentado robar en un comercio, a pocas cuadras del lugar donde le dispararon. 

Además de asaltar en La Loma, C., también conocido como “Torrejita”, robaba en su barrio, Los Hornos y en Parque Castelli, según consignó "La Nación". En esa línea, para los policías de las comisarías de La Plata, Ezequiel C., alias “Torrejita”, no era un desconocido. En los últimos siete meses, había sido detenido en dos oportunidades, pero debido a que era menor de 16 años, sus ingresos en las comisarías por cada delito que cometía no quedan registrados como antecedente.

En la primera oportunidad, lo apresaron por asaltar un kiosco, pero como se trata de un menor inimputable, la Justicia ordenó que se lo entregue a los padres. De tal manera, regresó a un entorno familiar integrado por un hermanastro preso por robos con armas y con un primo detenido en Olmos.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que Ezequiel fuera apresado nuevamente. En esta oportunidad, un grupo de policías de la comisaría de Los Hornos lo apresó cuando merodeaba sospechosamente una esquina comercial en dicha localidad. “Torrejita” se resistió a que lo detuvieran y destrozó dos móviles policiales.

Ezequiel llevó el apodo de “Torrejita” desde pequeño, así lo conocía su familia y sus pares del barrio que lo despidieron en las redes sociales y lo recordaron: "No te voy a cruzar más en moto andando a fondo como le mandabas vos", "Como voy a extrañar que descansemos por la calle a todo el mundo", "Jamás dejaste de mandarle mecha. Siempre con esa chispa que jamás la voy a olvidar", fueron algunas de las frases con la que lo despidieron.  

No obstante, en el marco de la investigación que sigue el caso de cerca, surgió la figura de un reclutador de menores también conocido en las calles de Los Hornos y del Parque Castelli. “Se dice que se trata de un hombre de unos 40 años que se junta con ellos, les pone dos pastillas en la botella y los invita a robar”, dijo Alejandro Cuello, abuelo del joven que murió en el asalto. Y agregó: “Queremos evitar hablar de más para no tener mayores problemas. Somos una familia”. De tal manera, la DDI de La Plata, bajo la dirección de la fiscal Virginia Bravo, buscan al reclutador de "Torrejita". Incluso realizaron varios allanamientos en las últimas horas para capturarlo. 

Al mismo tiempo, aseguró que ningún miembro de la familia sabía que Torrejita iba a salir a robar. “Yo estaba trabajando, le dijo a la mamá: ‘Me voy a comprar una pizza y vuelvo’. Dos horas más tarde, lo vimos debajo de una manta”, indicó sobre el momento en el que reconocieron el cuerpo.

"Los chicos ven que roba hasta el presidente y que la Justicia no existe. Encima, la droga está en todos lados. En muy difícil en ese contexto sacarlos de ese ambiente. Ezequiel trabajó un tiempo conmigo haciendo churros. Siempre traté de salvarlo, aconsejarlo, pero no pude y terminó muerto”, expreso´. 

El robo ocurrió el 22 de junio, después de las 21 horas, cuando el adolescente tomó del cuello a un nene de siete años para ingresar a una casa de La Plata. Luego de forcejear con el ladrón, el pequeño logró zafarse.

Tras ello, en lugar de escapar, el ladrón rompió la puerta a patadas e ingresó a la casa de igual manera, pero para ese momento el propietario, de 42 años, llamado Germán, que estaba en el interior del domicilio, con su amigo y papá de los niños, ya había pulsado la alarma vecinal al ver por las cámaras lo que sucedía en la calle.

De acuerdo con el relato del dueño de casa, el ladrón “entró tirando” por lo que Marcelo Maza, peluquero y el papá de los chicos repelió el ataque con una pistola calibre 635 que llevaba.

El ladrón herido escapó corriendo de la vivienda sin concretar el robo y abordó la moto de su cómplice que lo esperaba a unos metros.

Ambos emprendieron la fuga, pero a unas 10 cuadras del lugar el herido cayó sobre el asfalto y quedó muerto en el lugar, donde fue hallado por la Policía.

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