Un hombre que ya había cumplido 15 años de cárcel por un caso de abuso sexual fue condenado nuevamente este miércoles a 18 años de prisión, por haber violado en un garaje del barrio porteño de Caballito a una chica de 18 años que fue interceptada tras bajar de un colectivo.

Se trata de trata de César Ibarra (37), quien fue sentenciado esta tarde por el Tribunal Oral en lo Criminal 7 (TOC), por los delitos de “robo agravado por el uso de un arma de utilería” en concurso real con “abuso sexual con acceso carnal”.

Ibarra permanecía detenido a disposición del Tribunal Oral en lo Criminal 13 en otra causa por un ataque sexual -en la que terminó siendo absuelto aunque el fallo está apelado- revelaron las fuentes de la investigación.

Los voceros agregaron que el agresor tenía una condena previa a 15 años de prisión por otro ataque sexual que tuvo que cumplir por completo, porque en su momento violó las salidas transitorias.

En relación a la causa que tuvo como víctima a la joven de 18 años, a lo largo de la instrucción hubo tres imputados, de los cuales dos terminaron sobreseídos, entre ellos, un músico y vendedor de instrumentos de 55 años cuya detención trascendió a la prensa pero fue liberado cuando la rueda de reconocimiento con la víctima dio negativa.

La clave del caso fue el perfil genético que se obtuvo de un rastro de semen que el violador dejó en un short que vestía la víctima al momento del ataque.

Con ese perfil genético masculino, la jueza de instrucción María Rita Acosta y el fiscal Eduardo Rosende lograron llegar a Ibarra, ya que mandaron a cotejar el ADN que había dejado el violador del garaje de Caballito con todos los imputados que hubiera en ese momento por delitos sexuales.

Cabe consignar que durante su alegato el fiscal del juicio, Oscar Ciruzzi, solicitó que se condene a 19 años de prisión a Ibarra, quien se comportó “como un animal que sale a buscar a la presa”, sostuvo.

Para el represente del Ministerio Público Fiscal el agresor tuvo en cuenta la "preparación del caso", debido a que en el momento del hecho portaba, ademas de un arma de fuego, un cuchillo y otros elementos para inmovilizar a la víctima. 

Además consideró como agravante el hecho de que deambulara por la noche por Caballito en búsqueda de una víctima.

El hecho ventilado en este debate ocurrió en la madrugada del 11 de noviembre de 2015, cuando la víctima, luego de bajar de un colectivo en la avenida Rivadavia y Emilio Mitre, a pocos metros fue interceptada por el acusado, que la empujó, le apuntó con el arma y le robó su celular, dinero y unos auriculares.

En ese momento, Ibarra la obligó a caminar hasta una cochera de la calle Hualfin al 900, donde le tapó la boca con una cinta de embalar y comenzó a manosearla por abajo del vestido y el short que tenía puestos, según consta en la requisitoria fiscal.

De acuerdo a lo denunciado por la victima, Ibarra le desabrochó y le bajó su pantalón y comenzó a abusar de ella sin protección alguna durante unos cinco minutos. 

Ante el paso de un auto, Ibarra interrumpió la situación y se fue en dirección a la calle Del Barco Centenera: “Quedate tranquila que no me vas a ver más la cara”, le dijo a su víctima.

La joven esperó unos minutos y luego tomó su short para irse, con las manos atadas, hasta la casa de su tía, quien se comunicó con el 911 para denunciar lo vivido por su sobrina.

La lectura de los fundamentos del fallo se conocerán el próximo 4 de octubre cuando las partes tomen conocimiento de lo resulto por los jueces que componen el TOC, Gustavo Rofrano, Gabriel Vega y Gustavo Valle.