Familiares y vecinos se manifestaron reclamando justicia.

Un joven fue aprehendido en las últimas horas acusado de ser uno de los autores del doble crimen cometido en la madrugada del pasado sábado en la puerta de una casa donde se desarrollaba una fiesta en el partido de La Plata, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Raúl Ignacio Basualdo (25), quien fue filmado con un celular en momentos en que se desarrollaba la riña e identificado por testigos en rueda de reconocimiento como el autor de la puñalada por la espalda que mató a Maximiliano Mengarelli (24), uno de los dos jóvenes que fueron asesinados el pasado sábado frente a una casa en el barrio Savoia, de City Bell.

Su hermano, Nicolás Basualdo (28), había sido detenido en principio por ese crimen pero al ser indagado por el fiscal que interviene en la causa, Marcelo Romero, aseguró que no había apuñalado a nadie.

Por este motivo y sumado a que no fue reconocido por los testigos del episodio, el funcionario judicial decidió solicitar su excarcelación el último jueves y comenzar a investigar a su hermano.

"Creemos que puede haber sido el hermano. En el video se ve lo ve con remera mostaza, son de la misma altura y tienen el mismo corte de pelo y de ahí puede provenir la confusión", habían explicado voceros con acceso al expediente.

Mengarelli fue atacado a puñaladas y cayó malherido, por lo que fue trasladado al Hospital San Roque de Gonnet, donde murió por heridas en la espalda.

Por el hecho aún permanece detenida la dueña de la casa donde se realizó la fiesta, Laura Sosa, de 21 años y embarazada de dos meses, quien está acusada de asesinar a puñaladas en la espalda a Rubén Octavo (21), quien falleció en el acto.

El hecho ocurrió el sábado cuando Octavo y Mengarelli fueron asesinados a cuchillazos en una pelea en la puerta de la casa donde se realizaba una fiesta entre amigos que había sido convocada por las redes sociales.

Los investigadores creen que los problemas se originaron porque los dueños de casa impidieron con armas blancas el ingreso de jóvenes del barrio que no estaban invitados y que se hallaban supuestamente alcoholizados.

El caso fue caratulado "homicidio calificado por alevosía", al haber sido cometido contra una víctima indefensa, por el fiscal Romero y el juez Pablo Raele.