Por María Helena Ripetta
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Brenda Mansilla había dado una entrevista a Crónica denunciando que su ex marido la amenazaba, que ponía en las redes sociales fotos de botellas de alcohol. Su sobrina Debora murió quemada a principio del año y el acusado fue el novio. El femicidio de su sobrina le hizo "clik" en su propia situación y decidió separarse, pero él la siguió hostigando. "Cuando mi sobrina estaba internada yo todavía estaba con él y me decía que yo iba terminar como ella", dijo Brenda a Crónica el 1° de julio.

Hace unos días, minutos después de la 23 horas, Brenda esperaba el colectivo en la esquina de Avellaneda y Córdoba en Rosario, estaba mirando el celular, cuando levantó la cabeza y vio a su ex marido acercarse como queriendo sacar algo de su cintura. Suponiendo que era un arma, Brenda corrió. Escuchó el disparo, que no la hirió ni a ella ni nadie de los que estaban en la calle. Se refugió en una heladería, allí la escondieron detrás del mostrador, hasta que llegó la policía y ella relató todo lo sucedido. Su ex había desaparecido.

Ahora Brenda y sus dos hijos están en una casa de refugio, sin contacto con el exterior por su seguridad. Él sigue libre. Si bien la policía realizó un allanamiento en su casa, aún no fue encontrado.

Brenda denunció en la comisaría 6 a Marcos Ariel Ríos, de 34 años, por el ataque a balazos en la calle. Su ex marido tenía una orden de restricción de acercamiento y ella había tramitado el botón antipánico.

"Ella está en un lugar de protección, pero no es su casa, no está rodeada de sus lazos afectivos, y el delincuente está libre", dice a Crónica Hugo Capacio, papá de Daiana, asesinada por su novio en 2012, quien integra junto a Brenda la asociación Atravesados por el Femicidio. "El sigue rondado por la casa y el trabajo de Brenda, pero la policía no lo encuentra. Hasta que no lo detengan, ella no puede volver a su vida normal. El trató de cumplir la amenaza, no lo logró hoy, no sabemos mañana", dice Capacio que conoció a Brenda cuando murió su sobrina.

"Lo que pasó con Débora me hizo un click y decidí salir. Yo estaba cegada, pensaba que eran normales los golpes", dijo Brenda en la entrevista de Crónica, en cuanto a la restricción de acercamiento: "No la cumple, llamo a la policía, pero cuando llegan él ya se fue. No se puede acercar ni a mi ni a los chicos, fue violento con los tres".