Un hombre fue condenado el martes a 22 años de prisión por el homicidio agravado por el vínculo cometido en estado de emoción violenta de su ex mujer, a quien apuñaló seis veces delante de sus tres pequeños hijos en febrero de 2016. El hecho ocurrió en su casa del partido bonaerense de Pilar, a la que ingresó tras violar una restricción perimetral, informaron fuentes judiciales.

La sentencia fue resuelta por los jueces Federico Guillermo Ecke, Osvaldo Rossi y Julio San Martín, integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de San Isidro, que mediante la 
secretaría de su despacho y en una audiencia cerrada al público dieron a conocer la resolución condenatoria de Brian Montenegro (22), el único imputado por el crimen de Débora Díaz (28).

La fiscal Carolina Carballido Calatayud había solicitado en su alegato que se le aplicara la pena máxima del Código Penal por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género, además de desobediencia, debido a que violó la restricción perimetral que la justicia le habían impuesto para que no se acercara a su mujer, que lo había denunciado.

En ese sentido, el magistrado San Martín consideró que no había suficientes pruebas concretas para demostrar que hubiera mediado una relación violenta y desigual de poder en la pareja pero que sí había indicios de ello, por lo que votó en disidencia con sus pares, que dieron por probado el estado de emoción violenta de Montenegro al momento de asesinar a Díaz.

En tanto, las fuentes también adelantaron que la Fiscalía va a recurrir a la instancia de Casación para apelar el fallo e insistir con el pedido que había realizado durante los alegatos, y con el que el particular damnificado, parte representante de la familia de la víctima, había coincidido.

El hecho sucedió el 22 de febrero del año 2016 cuando Montenegro, pese a tener una prohibición de acercamiento, fue hasta la casa de su ex, Dí­az, y la asesinó de seis puñaladas delante de sus hijos de 11 y 6 años y de un bebé, éste último fruto de su relación. Unas horas antes del hecho, Montenegro ya le habí­a advertido a una hermana de la víctima que la iba a matar cuando pasó por la casa con una botella de vino en la mano.

El hombre tení­a una prohibición de acercamiento a menos de 500 metros desde el 28 de diciembre de 2015, pero era frecuente que pasara por la casa de su ex para amenazarla. Sin embargo en la Fiscalí­a ya chequearon que ni la ví­ctima ni sus familiares denunciaron la desobediencia del imputado y por eso ella no contaba con un botón antipánico.

Uno de los hijos de la víctima fue quien escapó corriendo de la casa en medio del ataque para pedir ayudar, e incluso la propia Débora alcanzó a salir de la vivienda herida, aunque falleció poco después.
El hombre fue capturado a las pocas horas cuando estaba escondido en unos terrenos cercanos al lugar del crimen.

Fuente: Télam