"Llegó el auto de la policía y pensé que eran delincuentes porque no estaba identificado ni tenía sirena", contó Nicolás, uno de los testigos clave sobre la muerte de Lucas González, de 17 años, quien fue baleado por efectivos de civil de la Policía de la Ciudad durante una persecusión en el barrio porteño de Barracas.

Este episodio, que conmocionó al país, ocurrió el pasado miércoles a las 9.30 cuando González, que jugaba en las inferiores del club Barracas Central y tres amigos, que habían ido a probarse, se movilizaban en un Volkswagen Suran azul y al detenerse en un kiosco situado sobre Luzuriaga, de Barracas, fueron interceptados por efectivos de civil quienes, según su versión, creyeron que iban a cometer un robo.

La policía dijo que los jóvenes se negaron a ser identificados, embistieron con el vehículo a dos efectivos y tras una persecución a los tiros que se extendió hasta el cruce de Alvarado y Perdriel, el futbolista fue hallado herido de dos tiros en la cabeza en el asiento del acompañante, dos de sus amigos fueron detenidos y un tercero escapó, aunque más tarde se presentó en sede policial con su madre y quedó aprehendido.

Con el correr de las horas la versión policial se desacreditó, los amigos de Lucas fueron liberados del Instituto Inchausti y los familiares de todos los jóvenes denunciaron estar ante un caso de "gatillo fácil".

Lucas González, de 17 años, murió este jueves en el Hospital El Cruce.

En exclusivo con Crónica HD, uno de los testigos, identificado como Nicolás, de nacionalidad venezolana, contó que "todo fue muy rápido". Según su relato, él paseaba el perro cerca de las 10.30 de este miércoles por la plaza Pereyra, en Barracas, cuando vio que "llegó el auto de la policía". "Pensé el auto de la policía pero pensé que eran delincuentes porque no estaba identificado ni tenía la sirena", explicó.

Los tres policías de la Brigada de la comisaría 4D que actuaron con ropas de civil y sin identificación son l inspector Gabriel Isassi, el oficial mayor Fabián López y el oficial José Nievas, quienes ya fueron separados de sus funciones operativas y sometidos a un sumario interno, según fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño.

Nicolás dijo que se trató de una situación de mucha confusión. "Había una persecusión. Me pareció extraño porque los chicos nunca sacaron ninguna arma ni desenfundaron nada", indicó. Y continuó: "Los policías se les atravesaron con el auto y bajaron con armas, como si fueran delincuentes. Imagino que los chicos se asustaron, aceleraron y se llevaron puesto al que manejaba."

Respecto a la reacción de los jóvenes, Nicolás describió que "iban dos o tres gritando, el que manejaba también gritaba. Imagino que el que murió estaba dentro. Se metieron en contramano, por eso los detuvieron. Luego, vi que los redujeron."

"Los chicos nunca bajaron del auto durante el tiroteo", sumó el testigo, que luego aseguró que "vi una sola persona disparando, eso no tengo dudas".