Esta es la casa de la víctima fatal, donde ocurrió el homicidio. (elliberal.com.ar)

Un hombre fue asesinado a puñaladas por un grupo de al menos cuatro personas, liderado por un primo de su mujer, que llegaron hasta su casa en la localida. santiagueña La Banda para “recuperar” una jaula con pájaros que según ellos, la víctima les habría robado.

Según reveló la policía al diario local El Liberal, el trágico hecho que enluta a los vecinos del Barrio El Rincón Viejo se registró el pasado lunes cerca de las 7:30 cuando Elbio Barraza, de 38 años; su esposa Silvia Gutiérrez, de 38; su hijo Franco, alias “Pato” d. 20, y su sobrino Esteban, de 19, conocido como “Pocoto”, se presentaron en la casa de Néstor Carlos Domínguez, de 29, par. exigirle que le devolviera la jaula con las aves que, según ellos, les había robado.

Los Barraza -quienes se dedican a la caza de aves- golpearo. con violencia la puerta de Domínguez, quien dormía con su concubina Valeria Gutiérrez y su hijo de 8 meses.

Al salir aún somnoliento a ver qué sucedía, escuchó el reclamo y solo atinó a decir que no sabía nada antes que uno de los del clan Barraza le asestara dos puñaladas: una a la altura del pecho y otro cerca del abdomen.

Al verlo malherido se dieron a la fuga de inmediato mientras Domínguez, ensangrentado se arrastró hasta la tapia que colind. con la casa de su padre y allí le pidió ayuda.

De inmediato fue trasladado en un auto particular al Centro de Salud Banda, donde llegó sin vida. Los médicos realizaron reanimación al joven -que trabajaba com. albañil con su padre- pero todos los esfuerzos fueron en vano.
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De inmediato personal de la Seccional 47 arribó al nosocomio y se entrevistó con sus familiares, consignó el citado medio.
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Enterados de lo sucedido se informó a la fiscal de turno, Marta Elena Ovejero, quien dispuso que la División Homicidios y Delitos Complejos se hiciera presente en la casa de los Barraza y lo. 
aprehendiera. 

Detalles

Según los datos que sostienen las pesquisas, Elbio Barraza despertó y descubrió que le faltaba una jaula por lo que comenzó a inspeccionar el fondo de su casa y encontró las huellas de unas zapatillas.

Suponiendo que eran las de Domínguez, salió a buscar a su hijo quien se encontraba ingiriendo bebidas alcohólicas con su primo a pocos metros de su casa, para luego ir hasta a casa de la víctima a quien además le pedían que muestre cómo era la planta de su zapatilla.

El cruce de palabras entre los imputados y la víctima habría durado escasos segundos, ya que ante la negativa de Domínguez sobre el hecho que le endilgaban lo atacaron provocándole dos heridas cortantes penetrantes que terminaron con su vida.

Ante los dichos de que habrían estado ebrios, la Dra. Ovejero ordenó que se les extraiga muestras de sangre a todos para ser sometidas a dosaje.