Por María Helena Ripetta
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Anahí Benítez, de 16 años, es una de las tantas jóvenes que salen de sus casas y ven terminados sus sueños por un femicida. Desde el año 2008 al año 2016, en el rango de edades entre los 16 a 21 años, se produjeron 329 femicidios, según los datos de la Asociación Civil La Casa del Encuentro.

Durante 2016 hubo 27 víctimas de entre 13 a 18 años, y de 19 a 30 años fueron 102. Si bien de este año aún no hay números, hay familias destruidas y vidas truncadas. Como las de Sabrina Barrientos (15) y Denise Juárez (17), atacadas a tiros en plena calle, junto a otras dos amigas en Florencio Varela.

En julio, María Emma (26) fue violada y brutamente asesinada en su casa de Punta Lara.

Tras 25 días desaparecida, Araceli Fulles, de 22 años, fue encontrada por los perros rastreadores enterrada en la casa del que quedó imputado por su crimen.

Aldana Álvarez, una adolescente de 15 años, fue asesinada de varias cuchilladas en una vivienda de la localidad bonaerense de Villa Centenario, partido de Lomas de Zamora, y la policía detuvo al novio, acusado por el hecho.

Micaela García, de 21 años, en la provincia de Entre Ríos, fue atacada cuando regresaba de bailar.
Ornella Dottori, una adolescente tucumana de 16 años, embarazada de seis semanas, fue asesinada en Tucumán. El brutal crimen de Lucía Pérez, de 15 años, en Mar del Plata desencadenó una multitudinaria marcha. Las adolescentes y las jóvenes son atacadas, y muchas veces revictimizadas o cuestionadas por la ropa que se ponen, por salir solas, por fotos que se sacan, como si eso justificara algo. Al mismo tiempo, las adolescentes están en la edad de creer que todo es posible, que nada puede pasarles.

“Los 16 años son los más vulnerables. No son niñas, pero tampoco mujeres. Hay muchos temores y un desconocimiento al mundo real que tendrán que afrontar. Es fácil para alguien astuto manejarlas, pienso que no está desarrollada en esta edad la capacidad de distinguir cuán peligroso puede ser entablar nuevas relaciones”, sostiene Isabel Yaconis, la mamá de Lucila, quien fue asesinada al resistirse a la violación. Quien también recuerda las falsas promesas laborales que les hacen para atraer a las chicas. 

“Si bien la violencia contra las mujeres es una realidad que no conoce límites de edad, es cierto que las adolescentes se encuentran en una situación más vulnerable por varios motivos. En primer lugar, la adolescencia es un período muy particular de formación de las personas, de cambios fisiológicos y de crecimiento personal, que se ponen en ocasiones en tensión con el mundo adulto. También es el momento de las primeras relaciones de pareja, donde la idea del amor romántico sigue muy presente”, sostiene Fabiana Túñez, directora ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres.

“Las/os jóvenes no suelen considerar al control y los celos como forma de violencia, no reconocen al maltrato psicológico como una forma de agresión. Es parte del ‘ritual’ del noviazgo, muchas veces, compartir claves de celular, redes sociales, que existan presiones para tener relaciones sexuales. Lo que parecen ‘detalles menores’ puede ser el inicio de un vínculo de violencia. Tenemos que trabajar en desnaturalizar la idea de que ‘por amor vale todo’ y empoderar a las jóvenes para que puedan elegir siempre vivir un noviazgo sin violencia”, agrega.

Desde el Instituto Nacional de las Mujeres ponen a disposición la Línea telefónica 144, que es gratuita y está disponible las 24 horas.