Su cadáver fue hallado con dos medias en la boca y una cinta aisladora alrededor del cuello en su casa de la ciudad correntina de Santo Tomé, su celular quemado adentro de una olla. Se trara de un sargento de Gendarmería Nacional que fue asesinado de un tiro en la cabeza.


Alfredo Vivero, de e 37 años, trabajaba en el Escuadrón 57. Su cuerpo fue hallado por su esposa, también gendarme.



El fiscal Facundo Cabral, que investiga el hecho, dijo a la prensa que se manejan varias hipótesis sobre el móvil del crimen.


"Entrevistamos a varias personas, se tomaron huellas, se analizan cámaras adyacentes y estamos averiguando sobre sus relaciones", sostuvo el fiscal en declaraciones a Radio Dos.

Explicó que si bien en un principio se creyó que podría tratarse de un suicidio, debido a que al momento del hallazgo el gendarme tenía su arma reglamentaria en la mano, las tareas del médico forense y de los peritos llevaron a la pista de un crimen.

"No tenemos ninguna duda de que se trata de un homicidio", afirmó Cabral, quien no precisó si el arma mató a Vivero fue la reglamentaria u otra. 

El fiscal agregó que, de acuerdo a los resultados preliminares de la autopsia, el efectivo de Gendarmería murió por el disparo que recibió en la cabeza y que tenía "dos medias adentro de la boca y una cinta aisladora en el cuello, que no le provocó ahorcamiento".

"Entrevistamos a varias personas y en la casa encontramos el celular de la víctima quemado adentro de una olla", dijo. 


"Se tomaron huellas, se analizan las cámaras de seguridad adyacentes", sostuvo el fiscal y señaló que ahora se está profundizando la pesquisa en las relaciones que Vivero mantenía con diversas personas.

"Se realizaron pericias en su automóvil y se secuestró su notebook", agregó Cabral.

La víctima era oriunda de la localidad de Pirané, provincia de Formosa. 

Un informe inicial de esa fuerza de seguridad detalla que el cuerpo del sargento Vivero fue hallado "con el tronco sobre la cama, decúbito ventral, con las extremidades superiores tocando el piso, con un aparente disparo en la sien y el arma reglamentaria cerca de su mano derecha".

"Al colocar el cuerpo decúbito dorsal, se observó que el occiso tenía un disparo en la sien, con orificio de ingreso y salida de derecha a izquierda, una media en el interior de la boca y un precinto en el cuello", se especificó en ese informe.


En el mismo escrito se detalló que el sargento no convivía con su esposa, también integrante de Gendarmería, sino que habitaban en casas separadas. Crónica Policiales: todas las noticias de hoy