El sospechoso, identificado como Gustavo Alejandro Agüero, de unos 30 años según las fuentes, quedó detenido por el homicidio de Daniel Jorge Anitori (65), hallado muerto el miércoles pasado.

La detención fue concretada por agentes de la comisaría 5ta. de San Isidro en la casa del imputado, ubicada en la calle Roberto Payro 2078, de Virreyes, en el vecino partido de San Fernando, donde se secuestraron dos cuchillos, un teléfono celular y otras pertenencias de la víctima.

Agüero fue identificado como sospechoso tras una investigación del fiscal de San Isidro Claudio Scapolán y de los policías de la comisaría de Béccar, quienes desde el inicio de la causa estuvieron convencidos de que el o los asesinos podían ser conocidos de Anitori, ya que en la casa no detectaron accesos violentados ni la falta de bienes de la víctima.

“El hecho de que el jubilado fuera atacado estando desnudo, también era un indicador de que podía ser alguien con quien tuviera relaciones”, dijo a Télam una fuente judicial.

Tras el análisis de sus redes sociales, en particular Facebook, se descubrió que Anitori tuvo al menos 30 intercambios de mensajes con Agüero y que el día del asesinato habían quedado en encontrarse para mantener relaciones sexuales.

Al ser indagado por el fiscal, Agüero se declaró inocente y para justificar los elementos que le secuestraron en su vivienda, admitió que el día del hecho fue a la casa del jubilado pero que en la puerta se encontró con otro hombre que le dio los objetos de la víctima, según indicaron voceros judiciales.

Anitori fue hallado asesinado el miércoles pasado por la tarde en una vivienda ubicada en Marconi al 471, de Béccar, en el norte del conurbano, donde vivía solo.

Según las fuentes, una vecina -que a su vez es la dueña de la casa donde vivía la víctima- llamó por teléfono reiteradas veces a Anitori y al no recibir respuesta entró al inmueble con una llave que tenía.

La mujer, de 83 años, encontró al jubilado desnudo sobre un sillón, boca arriba y con golpes y aparentes puñaladas en la cabeza, por lo que llamó al 911.

Varios vecinos le dijeron a la Policía que no escucharon nada raro pero que era habitual que Antori recibiera visitas en su casa.