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A la dependencia judicial de la localidad bonaerense de Ezeiza acudió una joven en la mañana del viernes, con el afán de exigir protección y orden de detención hacia su propio padre. La denunciante acusó a su progenitor por reiterados abusos durante su adolescencia, desencadenante de un tormento por el cual intentó quitarse la vida en las últimas horas.

Por si fuera poco, tras revelar su infierno, su hermana, discapacitada, también develó haber sido víctima de su ser querido, quien se encuentra prófugo pero amenaza a sus hijas. El último domingo, Florencia acompañó a su madre a la Comisaría de la Familia del barrio La Unión de Ezeiza, para que esta asentara la golpiza que había sufrido por Oscar Cañete, padre de la primera y esposo de la segunda. En ese momento, la joven le confesó a su progenitora que fue abusada sexualmente por Cañete durante tres años.

Por lo tanto, también brindó declaración ante las autoridades policiales, derivando en una investigación judicial a cargo de la UFI N° 3 de dicha localidad bonaerense. En su testimonio, la víctima, de 27 años, detalló que los ataques sexuales tuvieron lugar cuando la madre se ausentaba en la vivienda por razones laborales. En aquellos macabros instantes, el hombre la invitaba a ver televisión en su dormitorio, el cual cerraba con llave.

En el primer abuso, según relata Florencia en la acusación, el abusador le aseguró que se había convertido en “una señorita y que le haría algo que no la iba lastimar”. Un aberrante accionar del progenitor hacia su hija, de entonces 10 años. No obstante, semejante infierno ella lo mantuvo en silencio ante las amenazas de su padre, y del que pudo dar cuenta en las sesiones de terapia que inició tras sufrir un ACV en noviembre pasado. Sin embargo, el domingo se lo contó a su mamá y a su hermana, de 26 años, quien padece retraso madurativo y que se quebró en llanto, reflejando que Cañete la violó.

"Papá se quiso acostar conmigo, yo no quería pero me obligó”, reconoció la menor de las víctimas, cuya declaración es motivo de investigación con el fin de comprobar la veracidad de los dichos y el tiempo en el que transcurrieron los abusos, en caso de haber existido.

Por si fuera poco, al tomar conocimiento de las acusaciones, el imputado juró que “las va a matar”, expresó a “Crónica” Maira, amiga de Florencia, quien producto de su calvario intentó quitarse la vida y debió ser hospitalizada en una clínica de Monte Grande. En consecuencia, luego de recibir el alta, la mayor de las hermanas abusadas se hizo presente en la UFI N° 3 en la mañana de ayer, solicitando orden de detención del denunciado, quien se dio a la fuga, y custodia policial ante las constantes advertencias de muerte y hostigamientos por parte de aquel.