Los 28 policías de la comisaría 7a. de Rosario fueron imputados por la "desaparición forzada" en 2014 del joven bonaerense Franco Casco, que fue visto por última vez en esa seccional, permaneció desaparecido 22 días y su cadáver apareció flotando en el río Paraná. 

Fuentes judiciales informaron que el fiscal Marcelo Degiovanni y los titulares del Programa contra la Violencia Institucional Mariano Maciel y Nicolás Laino solicitaron al juez federal Carlos Vera Barros que ordene las declaraciones indagatorias para todos los uniformados.

Según las fuentes, Casco, de 20 años, permaneció detenido entre el 6 y 7 de octubre de 2014 en la comisaría 7a. de Rosario y allí supuestamente recibió golpes y torturas por parte de los policías de esa repartición.

Luego de 22 días, su cadáver fue encontrado en el río Paraná por personal de Prefectura Naval en proximidades del Parque España de Rosario, adonde había viajado para visitar familiares residentes en el barrio Empalme Graneros.

El cuerpo se encontraba en estado de descomposición avanzada, pero pudo ser identificado por un tatuaje con la leyenda Thiago, que es el nombre del hijo de 3 años de la víctima mortal.

En la instrucción de la causa, la policía de Santa Fe aseguró que Casco había sido liberado a la madrugada del 7 de octubre de la comisaría por orden del fiscal Álvaro Campos y que a partir de ese momento no se supo nada de él.

La madre de Casco, Elsa Godoy, viajó a Rosario para averiguar el paradero del joven y dijo que la firma que figura en el libro de guardia de la seccional no era de su hijo.

Organizaciones de derechos humanos, sociales, gremiales y políticas realizaron varias marchas para exigir la aparición con vida del joven y se movilizaron hasta la sede de la comisaría séptima.

Fuente: DyN