Si uno fuera estafado en la venta de drogas, al último que acudiría sería a un policía. Sin embargo, en Perú, este hombre confió su situación a los efectivos que estaban apostados cerca del lugar donde había acontecido la falsa "transacción".

Acongojado, el estafado se acerca a un patrullero de la policía y admite que intentó comprar cocaína, pero en su lugar le dieron harina. Como en ese país no es ilegal la portación de estupefacientes para consumo personal, sólo lo es el comercio, el damnificado no estaba cometiendo ningún delito.

El video rápidamente se hizo viral gracias a miles de comentarios tanto de gente que encontró divertido el momento como de quienes consideraron que los policías debieron ejercer alguna acción por el tráfico de drogas.