Los dueños de la joyería sindicada como la que compró las alhajas de Norma Lila Ávila, la patrona de la empleada doméstica acusada de robo que apareció degollada en su domicilio, dicen desconocer la transacción.

En su denuncia, Ávila señaló que su doméstica, tras el hurto, le confió la ubicación del local en que vendió las joyas en dos cuotas, de 18 y 22 mil pesos. Sin embargo, desde el local aseguran que es mentira porque sólo realizan negocios con clientes conocidos. “No se trabaja con piedras, sino con oro; y sólo con personas con las que ya tuvimos un vínculo comercial. Jamás con extraños”,  señalaron al diario El Liberal.

Además, la fiscal que entiende en la causa, Carla León, quiso proveerse de las cámaras de la joyería, pero los dueños no quisieron aunque aclararon que eso no implica una negativa a colaborar, sino una invitación para que la funcionaria cumpla el trámite en persona.

Para la joyería, lo ideal sería que la fiscal arribe con expertos y extraigan las imágenes que desean, pero sin poner en riesgo la identidad de terceros ajenos al proceso que pudieran aparecer en los videos. La fiscal prefiere indagar en las cámaras de seguridad y en los libros de operaciones de compra y venta.

El caso

El sábado pasado, la víctima denunció el faltante de joyas valuadas en un millón de pesos y por ello acusó a su empleada doméstica, identificada como Estela Maris Ocaranza, de 27 años. Tras la denuncia, la fiscal León solicitó el allanamiento de su casa que se produjo sin éxito.

Un día después Silvio Oscar Gómez, marido de la víctima, denunció a la policía que encontró a su pareja degollada sin vida en el fondo del inmueble con residencia en manzana 29, lote 16, en el barrio Siglo XX al sur de la ciudad capital. Todavía se investiga si fue asesinada o se trató de un suicidio.