Para el juez, Cataldo deberá afrontar el juicio.

Un juez decidió que el médico que el año pasado mató de cuatro balazos a un ladrón en la localidad bonaerense de Loma Hermosa, y dijo haberlo hecho en "legítima defensa", sea sometido a juicio oral por “homicidio agravado”, al rechazar un pedido de sobreseimiento y cambio de calificación presentado por su defensa, informaron este lunes fuentes judiciales.

La resolución fue adoptada por el juez de Garantías 2 de San Martín, Raúl Luchelli Ramos, quien de esta manera avaló el requerimiento de elevación a juicio que ya había presentado la fiscal de la causa, Diana Mayko, para que el imputado, Lino Darío Villar Cataldo (63), sea juzgado como autor del “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego” de Ricardo Alberto Nunu Krabler (24).

En caso de ser hallado culpable en un futuro juicio oral, con esa calificación, Villar Cataldo podría recibir una condena de entre 10 y 25 años de prisión.

En la resolución, el juez Luchelli Ramos rechazó un pedido de sobreseimiento y el cambio de calificación a “legítima defensa” que había propuesto la defensa del médico, a cargo del abogado Diego Szpigiel.

Además, el juez dispuso que se acepte como particular damnificada en la causa a Silvia Krabler, la madre del ladrón que terminó muerto en el hecho.

El abogado Szpigiel informó que ya apeló la decisión del juez ante la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Martín y adelantó que, en el caso de que la causa llegue al debate, solicitará que el médico sea sometido a un "juicio por jurados".

"El juez lo manda a juicio porque considera que se da un cuadro de duda que debe resolverse en la etapa de juicio", afirmó el defensor.

“Para la legítima defensa hay algunos puntos esenciales. La agresión ilegítima del ladrón, el juez la da por probada, la falta de provocación de Villar Cataldo, también la da por probada, pero en el tema de la inmediatez y la racionalidad del medio empleado, el magistrado entiende que se da una situación de duda razonable y que el lugar donde se debe resolver es un juicio”, explicó Szpigiel.

Respecto al cambio de calificación, el abogado señaló que el juez Luchelli Ramos “lo rechaza porque dice que como no está en juego la libertad, no se tiene que abocar a resolverlo”.

Si bien, tanto en la causa como públicamente, Villar Cataldo siempre declaró que corrió riesgo su vida y tuvo que matar al ladrón, la fiscal Mayko nunca le creyó y así lo dejó plasmado en su requerimiento de elevación a juicio.

"Cuando el encartado decidió disparar contra Krabler ya no estaba en riesgo su vida, sino sólo el derecho de propiedad que tenía respecto de un automóvil asegurado. Su conducta entonces devino desmedida, puesto que en su afán de retener su automóvil ha afectado el bien jurídico de más valor, es decir la vida", señaló la fiscal en el requerimiento.

"No resulta necesario ni racional ultimar al ladrón para recuperar el botín", concluyó Mayko en su dictamen.

El hecho ocurrió el 26 de agosto de 2016, minutos antes de las 20, cuando el médico se retiraba con su Toyota Corolla del consultorio de la calle Ombú 6865, de Loma Hermosa, y fue abordado por un delincuente, luego identificado como Krabler.

Según la causa, el asaltante le dio un culatazo en la cabeza, se subió al vehículo con fines de robo y terminó muerto de cuatro balazos efectuados por el imputado con una pistola Bersa Thunder Pro calibre 9 milímetros.

Mayko realizó en su acusación un contrapunto constante entre la versión que dio Villar Cataldo de cómo sucedieron los hechos, y las pericias y pruebas colectadas en el expediente que lo contradicen.

Uno de los puntos clave de la acusación está relacionado con el lugar donde fue hallado el pistolón -sin balas-, que portaba Krabler: debajo de su propio cuerpo.

Villar aseguró que tuvo que disparar porque luego de sacarlo del auto y haberle arrollado las piernas con el vehículo, el delincuente sacó el arma por la ventanilla y le dijo "te voy a matar hijo de puta".

Para la fiscal, "esta secuencia no ha tenido lugar en la realidad" y afirmó que "es imposible que Krabler le haya estado apuntando a través de la ventanilla de la puerta del conductor", porque en ese caso, al recibir los disparos "el arma se debería haber hallado en el pavimento" y no debajo del cadáver.

El imputado declaró que siempre que sacaba el auto, "por seguridad", dejaba en el cantero de la reja de la vivienda su pistola, pero la fiscal cree que el médico ya tenía el arma encima cuando le fueron a robar.

Fuente: Télam