Un perro trasladó en su boca un enorme hueso hasta su casa, ubicada en Chacabuco y San Martín, en Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut. La dueña, una mujer de 75 años, lo vio y al acercarse advirtió que no se trataba de un hueso más, se trataba de restos humanos. Tenía forma de cráneo y aún conservaba algunos cabellos.

Tras denunciar el hecho, la policía local rastrilló la zona y encontró a metros de la vivienda un tacho con cal que contenía más restos del cadáver: un pie derecho, partes de lo que parecería ser la parte superior de una pierna y una tibia.

El cuerpo fue derivado a la morgue judicial para ser peritado. Durante un patrullaje de rutina, efectivos de la Seccional Primera que recorrían la zona de Urquiza y Rivadavia, en esa misma ciudad, sintieron un olor nauseabundo y al acercarse a un terreno baldío descubrieron dos tachos más con restos humanos: un brazo, restos de vestimenta, cuchillos, un machete y una sierra pequeña.

Aún faltaba hallar la pelvis, aunque está casi confirmado que se trataría de una mujer mayor.

Al ser consultada por El Patagónico si se podía confirmar ya la identidad, la fiscal que investiga el hecho, Ana Cecilia Codina, manifestó: "Sólo tengo huesos con partes. Tengo que hacer un ADN, tiene que intervenir un antropólogo, pero faltan partes esenciales para determinar el sexo".

Se sospecha que el cuerpo fue diseminado en al menos 12 partes. El cráneo está completo y tiene restos de cabello corto y entrecano, mientras que el pie derecho fue cortado casi a la perfección con una sierra de carpintería, así como también el talón.

Todas las partes, tanto torso como cráneo, se encuentran prácticamente momificados. Los restos podrían haber estado enterrados y algunas partes, como las del pecho que estaban aún húmedas, podrían haber sido desenterradas durante el fin de semana.

Personal policial continuaba el rastrillaje en la zona.