La grafóloga Araceli Pierotti analizó la carta que Nahir Galarza escribió en la cárcel y en la cual pedía una entrevista con la directora del Instituto Nacional de la Mujer.

"Muchos de los rasgos que vamos a ver en esta escritura, son esperables en una adolescente. Lo que podemos ver, primero que nada, es una imagen gráfica muy ordenada, organizada, lo que habla de una persona pensante. Esto proyecta mucho cuidado de la imagen, mucha necesidad de dar una imagen determinada, que no coincide con lo que se ve en la firma de esta persona", contó.

La profesional relató que "lo que vemos en el texto es lo que la persona muestra socialmente. Una forma de actuar completamente diferente a lo que la persona tiene de moverse, por decirlo de una manera".

"Cuando la firma es diferente a la letra, la persona tiene una forma de ser diferente, una identidad diferente a la que muestra socialmente. Porque socialmente es mucho más precavida. Ella actúa como los demás esperan que actúe. Y en general, no en esta carta", acotó.

"Hay rasgos gráficos que no pueden esconderse en la escritura. Los márgenes están invadidos, se ocupó todo el espacio de la hoja, quiere decir que intenta llamar la atención, el centro de la escena, no deja nada librado al azar. Cuando habla de la verdad, se sale del borde de la hoja", mostró.

"Eso indica que no puede contener los impulsos, necesita estar siempre más adelante de su propia actuación, hay un cierto descontrol. El tamaño de las letras no son las mismas, eso habla de una autoestima que está todo el tiempo fluctuando, no es estable y es autoestima baja, necesita sostenerla desde otros lugares", agregó.