Pasaron dos años y tres meses desde la muerte de Gonzalo y aún hay cientos de preguntas que nadie le pudo responder a su familia. Y denuncias sin destino que se van acomodando en los cajones de las fiscalías.

Gonzalo era un joven de 19 años que ingresó a una clínica de Vicente López para hacerse una varicocelectomía, una intervención que no supera la hora de duración.

Sin embargo, el adolescente falleció de un paro cardiorrespiratorio cuando la operación ya había concluido. Aquel 19 de febrero de 2016 será imposible de olvidar para la familia Arias, que aún trata de sobrellevar el dolor de la pérdida de Gonzalo, que dejó dos padres y dos hermanos menores destrozados.

Tras 22 meses, se conocieron los resultados toxicológicos de la pericia del joven y los mismos arrojaron que en el cuerpo no figuran las drogas de reanimación. Sí aparece una droga que, según declaraciones de Hernán, el papá, “no se usa hace 20 años, no es recomendable”.

Son muchísimas las dudas que tiene la familia, que mañana mantendrá una reunión con la jefa de la fiscalía de San Isidro, quien tomó cartas en el asunto tras la mediatización del caso.

En diálogo con este medio, Hernán, que vive en Bella Vista con su familia, sostuvo que “la denuncia está realizada contra la clínica, contra el cirujano, porque es el responsable de la operación, y contra el anestesista”.

¿Qué fue lo que pasó? “Tenemos muchas conjeturas, pero hubo abandono de persona. Creo que al ser una operación tan sencilla no le habrán dado la importancia que se merece. El anestesista no se puede mover de al lado del paciente”, agregó Hernán, quien días atrás encabezó una movilización en la puerta de la clínica. Otro de los puntos que más la llama la atención a la familia es que la historia clínica “está toda mamarracheada, escrita por todos lados. Muy desprolijo todo. Los horarios están desfasados”.

Cirujano
Poco tiempo después de la muerte de Gonzalo, Hernán se presentó en el consultorio del cirujano para saber qué es lo que había pasado. “En 30 años es la primera vez que se me va un paciente. Yo mi trabajo lo hice perfecto. Ya había terminado de operar, me estaba lavando las manos cuando empiezo a escuchar ¡Dopamina! ¡Adrenalina! Y me vienen a buscar para que haga maniobras de resucitación. Yo estoy muy tranquilo con lo que hice, pero si no me cuidan al paciente...”, fue lo que dijo el médico al papá de la víctima.

El destino
En tanto, Hernán recordó lo que sucedió aquella mañana cuando la familia se dirigía con Gonzalo a la clínica para una operación que estaba programada. Según su relato, el joven se había olvidado el documento en su casa, pero en vez de posponer la intervención, lograron que se realizara el mismo día ante la insistencia del joven de regresar al hogar.

Otro detalle estremecedor es que Gonzalo había soñado la noche anterior que no se despertaría de la operación y en su cuenta de Facebook publicó: “¿Será que los sueños se vuelven realidad?”, sumado a una cruz negra. El informe que tardó 22 meses generó más dudas aún en una familia que hace más de dos años convive con una gran cantidad de preguntas sin respuesta y que sigue pidiendo justicia.