Por María Helena Ripetta
mripetta@cronica.com.ar

Cada vez son más las bandas de narcotravestis que son desbaratadas. Además de ofrecer servicios sexuales en las zonas rojas, también ofertan drogas. En general son los propios clientes sexuales a quienes le venden cuando van en busca de pasar un rato con ellas. Ellas están en la calle y tienen fuerza suficiente para defenderse ante una agresión de un adicto que no quiera pagar o cualquier circunstancia que pueda suceder en la vía publica. En general, dentro de las bandas hay un hombre que maneja un taxi para ser "el apoyo logístico". La droga lista para la venta al menudeo la suelen tener escondida entre las ropas, o en pequeñas carteras.

"En la mayoría de los casos las travestis que ejercen la prostitución también venden drogas. Los que las van a buscar cruzan una barrera que les cuesta y buscan el consumo de drogas. Tienen así un cliente potencial", explica Luis Vicat, especialista en seguridad. "En general, no trabajan solas, responden a una organización, que tiene un dealer, que a su vez responde a otras bandas que lidera la zona", sostiene el especialista, quien agrega que la droga la llevan escondida, disimulada entre la ropa.

En algunos casos están "protegidas" por los que manejan el "negocio", pero en la mayoría de las situaciones, como cualquiera de las que viven en la calle, deben protegerse solas o entre ellas. Por eso en la zonas rojas se conocen y tratan de estar al tanto de cómo están las otras.

"Los hombres que van a comprarles están buscando romper limites. La compra de droga en estos casos esta asociada a la búsqueda de un servicio sexual. La prostitución y las drogas en muchos casos están relacionadas", reitera Vicat. Además, a pesar de los avances, sigue siendo una sociedad a la que le cuesta la inclusión, y muchas veces a las travestis se les dificulta conseguir trabajo, situación que aprovechan los narcos para ofrecerles vender drogas, aprovechando que ellas están en la calle. Otras veces no son ellas las que la tienen, pero se acercan a quien la vende, y reciben por eso una comisión. Quien maneja el taxi se ocupa de la logística, de llevarlas y traerlas, o de llevar la droga o el dinero recaudado por ellas. En los operativos se ha encontrado con esta coincidencia. "Muchas consumen para soportar, pero otras sólo la venden", sostiene Vicat.