Javier Orrego Echeto llegaba a su casa junto con su mujer cuando un delincuente lo interceptó. El objetivo era llevarse su Chevrolet Onix blanco: para eso lo balearon dos veces. Una en el cuello, y otro en el hombro. 

"Escuchamos dos detonaciones y después barullo, gritos. Cuando mi marido se asoma al portón escucha a Javier decir 'llevate el auto, ya me pegaste dos tiros'", contó una vecina.

La mujer agregó que salieron a la vereda a ver qué había ocurrido: "Vimos a su mujer llorando, y a él no. Tuvo la reacción de salir corriendo y ella pensó que lo habían secuestrado. Cuando salimos a buscarlo no lo encontramos. Al rato lo vemos llegar todo sangrando".

Orrego había sufrido otro robo en abril y por eso había mandado a colocar una luz porque la zona "era muy oscura".