En medio de la polémica por los tratamientos recibidos antes de la trágica mañana del 25 de noviembre del año pasado, el médico de Diego Maradona, Leopoldo Luque, se sacó las responsabilidades que pesaban contra él sobre todo lo referido a la salud del astro futbolístico, previo a su fallecimiento.

En su declaración espontánea ante la Fiscalía General de San Isidro, Luque remarcó que la muerte del exjugador de fútbol "ocurrió en forma inesperada, imprevista, en las horas de sueño sin brindar ninguna posibilidad de tratamiento" y opinó que su accionar no fue "negligente, ni imprudente, ni con falta de pericia", al mismo tiempo que sostuvo que no ejerció "una violación al deber objetivo de cuidado que haya creado o aumentado un riesgo" para Diego, "ni mucho menos, que tenga una relación de causalidad directa con el deceso".

El polémico testimonio de Luque (a quien se le otorgó la eximición de prisión mientras se investiga si fue responsable del delito de "homicidio culposo") podría agitar la causa, ya que los abogados de la familia de Maradona podrían pedir que se revoque ese beneficio. Según fuentes judiciales consultadas por cronica.com.ar, será difícil que se produzca esa revocación, no están dadas las condiciones para que Luque vaya a la cárcel.

El testimonio de Luque

En el comienzo de su presentación ante la Fiscalía, el exmédico de Pelusa comienza abriendo el paraguas ante la lluvia de críticas lanzada por la familia, amigos y allegados, que pusieron en tela de juicio las práctica médicas realizadas por Luque a Maradona. Luque advierte que "es de público conocimiento que Diego Maradona fue un paciente difícil" en cuanto a que "no se dejaba atender frecuentemente por personal médico, ni seguía habitualmente las recomendaciones de los especialistas".

Sin embargo, en un intento de enmendar lo que dijo, más tarde afirma que no tuvo "la misma experiencia" cuando lo conoció y que desde entonces, "se fue generando un vínculo de amistad y confianza" entre los dos.

Entre las desligaciones más soprendentes que hizo Luque, remarcó que él no reconoce haber sido el "medico de cabecera" de Mardona, sino que, gracias a ese vínculo de amistad, él sólo lo atendía en todo lo que tuviese que ver con cuestiones de neurocirugía y no así neurológicas, y que todas las demás especialidades médicas fueron realizadas por profesionales que él recomendaba a Diego, supuestamente porque él se lo había pedido, tras conocerlo en el año 2016.

Asimismo, el exmédico del Diez comenta que Maradona le había consultado por un tratamiento de sueño que había empezado hace algún tiempo y que además, le comentó la medicación que tomaba por ese insomnio. En tanto, Luque se limitó a decir que él solamente le consiguió un neurólogo para que lo trate en ese aspecto, insistiendo en que hacia esas recomendaciones por "la buena relación" que se generó entre el profesional en cuestión y Pelusa.

El tratamiento de Diego Maradona tras la operación del hematoma subdural

Según relató su exmédico, el entonces técnico de Gimnasia y Esgrima La Plata había sufrido esta afección que requirió de una cirugía cerebral, luego de que Luque notara síntomas compatibles con el alojameinto de una "masa ocupante en el cerebro", luego de verlo en el estadio del Lobo el 30 de octubre, el día del cumpleaños del Diez.

Por ese motivo, instó a Maradona a hacerse un chequeo médico y una tomografía computada que confirmara sus sospechas. Al ver las imágenes y ratificarse el diagnóstico previo, Luque preparó todo para la operación.

Más tarde y tras el éxito de la cirugía, los médicos de la Clínica Olivos y el mismo Luque notaron un fuerte "sindrome de abstinencia" de alcohol en Maradona, por lo que explicó que si bien el alta podría haberse dado el 6 de noviembre, finalmente sucedió el 11. Luque aseguró que en esos días, "la familia (las hijas, hermanas de Diego y Verónica Ojeda)" comenzaron a participar de las decisiones sobre la salud del Diez.

Luque sostuvo que "el componente familiar" con el que no tenía "prácticamente comunicación anteriormente" comenzó a decidir sobre qué hacer con Diego. 

"Un sanatorio común no era el lugar adecuado para tratar esta patología, por lo que su obra social recomienda una internación en una institución de rehabilitación psiquiátrica", contó Luque, quien agregó que esa posibilidad "fue rechazada por el paciente y su familia".

En tanto, sostuvo que en muchas reuniones realizadas para determinar el tratamiento de Maradona luego de la internación, Luque no participó, ni fue convocado.

Por otro lado, Luque contó que luego de que Maradona fuese a su llevado a su casa para continuar con el tratamiento de adicción, el astro presentó "rechazos al tratamiento, irritabilidad, rechazos de profesionales, malos humores y modales, falta de voluntad para efectuar cualquier actividad".

Cuando el médico quiso realzarle el día 19 de noviembre un control para ver cómo evoluciónó la operación, Diego no quiso que Luque lo atienda. Por lo tanto, el médico aseguró que le dijo a Maradona que él sólo se iba a ir de su casa si él lo echaba personalmente, por lo que Diego se vio obligado a levantarse y sacarlo de la casa. 

"Se levantó de la cama, y literalmente me corrió y me propinó unos golpes. Me fui satisfecho, ya que, al haberse levantado de su cama, pude evaluarlo, que era precisamente el objetivo que había determinado mi concurrencia", relató Luque sobre su artimaña para supuestamente hacer un diagnóstico de la evolución de la cirugía.

"El día 20 de noviembre acudo a su casa para retirarle los puntos, volviendo a realizarle un examen neurológico y de control de herida, siendo todo nuevamente favorable. A partir de ese día, se encontraba de alta neuroquirúrgica", aclaró el médico.

El día del fallecimeinto de Maradona

 

Así, tras sostener que Maradona no murió de ninguna práctica médica que el mismo Luque haya realizado, el profesional de la salud contó que el 25 de noviembre, el día del fallecimiento del Pelusa, relató que fue el hombre de seguridad quien lo llamó para avisarle que Diego no reaccionaba.

"Corto y llamo al coordinador de ambulancias de Swiss Medical, le explico la situación, y le pido que mande urgente una ambulancia o un helicóptero. Vuelvo a hablar 1 o 2 veces más con Maximiliano, quien me informa que le estaban realizado RCP. Me dirigí inmediatamente a su domicilio. Cuando llego me relatan lo sucedido hasta el momento. Me cuentan que a las 11.30 de la mañana, el psicólogo y la psiquiatra ingresan al dormitorio de Diego, retirándose minutos después y manifestando que Diego no contestaba", relató Luque.

"El hecho -me comentaron- no alarmó a los convivientes que atribuían esa conducta -hacerse el dormido- a una costumbre de Maradona cuando no quería ver a alguien. Sin embargo, cuando se acercaron otras personas e insistieron en llamarlo, al no haber respuesta, uno de ellos nota la ausencia de pulso e inician maniobras de reanimación que no obtienen resultado. El triste y fatídico final es de público conocimiento", concluyó en su comunicado que responde al pedido de los fiscales, quienes continúan con las averiguaciones sobre la muerte de Diego Maradona.