El cabo Pablo Gabriel Ferreyra Roque fue asesinado a sangre fría.

El policía de la Ciudad que murió en las últimas horas en el barrio porteño de Villa Lugano no recibió ningún balazo y perdió la vida al impactar su cabeza contra un poste de luz tras perder el control de la moto que conducía, informaron esta mañana fuentes de la investigación.
 
Los voceros dijeron a DyN que Pablo Gabriel Ferreira Roque, de 32 años, se accidentó anoche en la avenida Castañares al 4000 y la médica que lo asistió constató que la víctima sufrió pérdida de masa encefálica en el lado izquierdo del cráneo a raíz del impacto.
 
Además, indicaron que no se encontró ningún impacto de bala y que se detectaron contusiones en la espalda, en el hecho registrado en jurisdicción de la comisaría 36 de la Policía de la Ciudad.
 
En un comienzo, por el estado del cuerpo se pensó en una herida de bala, pero la médica legista que acudió al lugar confirmó que fue un golpe.
 
Pasada la medianoche, había transcendido que Ferreira Roque había sido asesinado por delincuentes que intentaron robarle la moto en la que circulaba.
 
Sin embargo, el efectivo policial tenía una lesión importante en la zona del cráneo producto de un golpe o un choque con algún elemento contundente.
 
Durante la revisión, no se halló orificio de bala y se detectó que poseía escoriaciones en la espalda. Ferreira Roque realizaba tareas de patrullaje y vigilancia en las villas 31, 31 bis, 15, 20 y 21-24, en esta Capital.
 
Al momento del hecho, regresaba de trabajar y estaba vestido de civil. El uniformado había entrado en la Policía Federal en 2014 y el año pasado lo traspasaron a la fuerza de la Ciudad.

Fuente: Télam