Cristian Bejarano, de 34 años, fue acribillado de tres disparos por delincuentes que intentaron robarle el auto y un cuatriciclo que le había regalado a su hijo para Navidad. El sangriento hecho ocurrió el sábado pasado al mediodía en el partido bonaerense de Ezeiza.

La víctima fatal estaba en el kilómetro 21 de la Autopista Riccheri probando el cuatriciclo que le había regalado a su hijo de 13 años para Navidad, como premio por sus buenas calificaciones y porque era el sueño del joven.

En ese momento, tres delincuentes descendieron de un Volkswagen Bora negro para robarle el vehículo y el cuatriciclo. Bejarano, que se dedicaba a la compra y venta de autos, entregó las llaves en un principio pero luego reaccionó e intentó detener a los malvivientes. En ese momento, uno de ellos lo acribilló.

"Ese cuatriciclo era la ilusión de mi sobrino, le pudo dar el gusto, pero ahora lo mataron", afirmó entre lágrimas Roxana, hermana de la víctima fatal.

Luego de haber estado probando el vehículo durante una hora, y cuando Bejarano ya lo tenía subido al trailer y enganchado a su auto Peugeot para irse, los ladrones los interceptaron y, amenazas con armas de fuego mediante, los obligaron a descender del vehículo.

"Mi hermano les dio la llave, él siempre decía que había que entregar todo en un robo, y uno de los delincuentes se subió al auto y ya se estaban yendo pero al ver a su hijo desesperado gritar por su cuatriciclo, él los corrió", explicó Roxana.

Según la hermana, Bejarano "abrió la puerta trasera, se metió al auto y lo agarró del cuello al delincuente que manejaba y ahí se acercó un tercer ladrón que no sabemos de dónde salió y le disparó".

"Mi sobrino me dijo: 'Madrina, yo vi cómo le dispararon a papá, lo fulminaron'. Le dieron tres tiros, uno en un tobillo, otro en una pierna y otro en el corazón. Mi ahijado vio todo", señaló Roxana.

La hermana de Bejarano, quien era padre de un bebé de dos meses con una nueva pareja, pidió "justicia" y que la policía detenga a los asesinos. Por su parte, el papá de la víctima remarcó, visiblemente conmovido: "Me arruinaron la vida".