Una niña de 12 años permanece internada en grave estado luego de que recibiera un impacto de bala en la cabeza de forma accidental. Al parecer, ella misma manipulaba el arma. En tanto, la policía detuvo a su hermano mayor, de 19 años, quien cumplía arresto domiciliario y reconoció que el arma era suya.

Brenda ingresó al hospital Schestakow, de San Rafael, Mendoza, con el proyectil alojado en el parietal izquierdo. Desde la dirección del nosocomio indicaron que después de extraerle la bala las 72 horas subsiguientes resultan cruciales para determinar su evolución. La niña permanece en la unidad de terapia intensiva, en coma inducido y con asistencia respiratoria mecánica.

En tanto, el hermano mayor de la nena continúa alojado en la comisaría 38. Y es que aún es necesario averiguar cómo se hizo del arma, especialmente teniendo en cuenta que cumple con arresto domiciliario. Un segundo hermano de la víctima, de 17 años, fue demorado y posteriormente restituido a sus padres.

Todo indicaría que Brenda habría estado manipulando el arma. La fiscalía solicitó las pericias a Policía Científica para aclarar ese punto clave y aguardan que estén concluidas para determinar el destino del joven. En ese sentido, será determinante si se encuentran residuos de pólvora y metales en las manos de Brenda o en las superficies cercanas al lugar donde fue accionada el arma.

Lo real es que los investigadores quieren estar seguros de que se haya tratado de un accidente, especialmente cuando en la casa también se encontraba su hermano mayor, y determinar además cómo se hizo del arma, habida cuenta de la condena que cumple en su propia casa.