No se quebró en ningún momento. Diego Villanueva declaró ante el fiscal platense Marcelo Romero que la muerte de su hijo con síndrome de Down, Renzo, fue un accidente. El nene de siete años cayó desde la ventana de un séptimo piso y por eso tanto él como su madrastra fueron apresados.

“No pude hacer nada. Vi cuando ya estaba cayendo. Vi sus pies”, le expresó Villanueva al fiscal, según fuentes tribunalicias, en una exposición que se extendió por dos horas. Y, además, destacó que la relación que lo unía con su hijo “era muy buena, muy afectuosa”.

Acompañando por sus abogados Darío Saldaño y Juan José Barragán, Villanueva también hizo mención de una serie de fotografías que en su oportunidad acompañaron a la causa: en ellas se vería al nene en distintos juegos de plaza, siempre haciendo fuerza con sus brazos.

Por ejemplo, en un pasamanos. De acuerdo con los informantes, con esos dichos intentó refutar las palabras de la madre de la víctima, que siempre expuso que el chiquito carecía de fuerza en sus extremidades superiores, por lo que jamás pudo haberse colgado solo de la ventana para después deslizarse al vacío.

Por último, Villanueva aportó nombres que podrían confirmar sus argumentos, por lo que ahora el fiscal Romero hará una evacuación de citas y pedirá que esas personas se presenten a declarar. Todo antes de definir si, dentro del plazo de 15 días, le pide la prisión preventiva.

Respecto de Rosa Itatí Martignoni, la pareja del imputado, se negó a declarar luego de sufrir una leve indisposición física.

“Le bajó la presión y tuvimos que pedir una ambulancia, pero nunca perdió la conciencia. Se sintió mal y se la asistió. Por eso sus abogados dejaron abierta la posibilidad de que declare más adelante”, refirió un allegado al expediente.

Los letrados que patrocinan al padre la semana próxima aportarán una prueba pericial, se presume, vinculada con la mecánica de la caída.

Con un nuevo informe técnico, intentarán derribar las conclusiones de los especialistas de la Dirección Casos Especiales, a cargo del comisario inspector Cristian Méndez, quienes, en una actividad casi sin precedentes, hicieron varios lanzamientos con un muñeco del mismo peso y talla del nene fallecido para determinar que hubo un impulso o empujón antes del desbarranco mortal.

A Villanueva y Martignoni la Justicia les imputa el delito de homicidio calificado por el vínculo, en los términos del inciso 1 del artículo 80 del Código Penal y homicidio simple, en los términos del artículo 79 del mismo cuerpo legal, respectivamente.

En el primer caso, la pena en expectativa es de reclusión perpetua y, en el segundo, de entre 8 y 25 años de cárcel. Sus defensores plantearon una eximición de prisión, que la jueza Marcela Garmendia rechazó de plano.

El menor, que tenía síndrome de Down, falleció el 10 de octubre pasado tras caer desde una ventana del departamento donde estaba con su padre y la pareja de él, en la calle 9 entre 55 y 56.

El cuerpo quedó tendido en la cochera y, pese a la rápida llegada de una ambulancia, ya nada podía hacerse. La primera versión, que los adultos les dieron a los investigadores, fue que él “estaba jugando en una habitación que da a un patio interno cuando presuntamente se le cayó un juguete”.