El Ministerio de Seguridad de la Nación incrementó este miércoles a 9 millones de pesos la recompensa para aquellas personas que puedan aportar datos sobre el paradero de la familia Gill, desaparecida en 2002 en un campo de la ciudad entrerriana de Nogoya.

Se trata de una pareja y sus cuatro hijos, cuya búsqueda lleva 20 años sin novedades sobre lo que pudo haber pasado con ellos desde que fueron vistos por última vez.

Hasta ahora, no hay registros oficiales ni datos migratorios sobre el destino de José Rubén "Mencho" Gill, un peón rural que tenía 56 años cuando desapareció; su esposa Margarita Norma Gallegos, de 26; ni sus hijos María Ofelia, de 12; Osvaldo José, de 9; Sofía Margarita, de 6 y Carlos Daniel, de 2.

 

En ese contexto, el juez de Garantías de Nogoyá, Gustavo Acosta, solicitó a Nación que ofrezca una recompensa a quienes puedan aportar datos certeros que sirvan para poder avanzar en la investigación, estancada practicamente desde el primer día.

A raíz de ellos, el Ministerio de Seguridad oficializó este miércoles un ofrecimiento de 9 millones de pesos para intentar destrabar el expediente número 350/02, detenido por falta de nuevos datos.

La palabra de un testigo podría ser clave

El fiscal a cargo de la investigación, Federico Uriburu, afirmó a Télam que "la investigación siempre se siguió", y remarcó que el dueño del campo "era una persona de temperamento muy fuerte, y muy temido".

La estancia, de alrededor de 500 hectáreas, se ubica en el pueblo de Crucecita Séptima, a 50 kilómetros de Paraná, y pertenecía entonces a Alfonso Goette, quien murió en 2016 en un accidente automovilístico.

Con su muerte, confía en que los testigos "han pedido que conservemos su anonimato, perdieron el temor" para aportar datos, completó.

 

En 2017, volvió a entrevistar a uno de ellos, y le contó que el 14 de enero de 2002 había visto a Gill, quien se quejaba por los pozos que le había ordenado cavar el dueño del campo donde trabajaba.

"Él dice que ese día vio a "Mencho" Gill cavando pozos en el campo y que estaba enojado por ese trabajo", contó Goette.

Con ese testimonio, el juez Acosta, encabezó un allanamiento en la estancia y puntualmente sobre la zona que marcó el testigo.

 

En 2018, se registraron imágenes de video y fotografías para determinar la ubicación y las coordenadas del campo donde trabajaba Gill.

Luego, en 2019, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) trabajó junto al gobierno de Entre Ríos en la búsqueda en el campo, con numerosas excavaciones, aunque con resultados negativos.

María Adelia Gallegos, la madre de Margarita, esposa de Gill, aseguró años atrás que "el error es buscarlos vivos, porque ellos ya están muertos y enterrados" y pidió "que busquen donde vivían hace catorce años, que es el campo de Alfonso Goette".

 

La desaparición de la familia Gill fue dada a conocer, en primer lugar, por el empleador quien visitó a una de las hermanas de "Mencho" para preguntar por ellos, y seis meses después, en agosto de 2002, un familiar hizo la denuncia.

Para Uriburu el tiempo en que demoró la familia "tiene que ver con las particularidades de la zona. En el campo, la gente quizás se ve una vez al mes".

 

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