El padre Emanuel Garay, el policía muerto en La Rioja, aseguró que trabajó 25 años en la fuerza y nunca pensó que iban a matar a su hijo, aunque reconoció que los entrenamientos "son una torturay que los jóvenes se desmayan. El hombre contó que su hijo estuvo un año en un profesorado, pero lo dejó para hacer el curso de ingreso a la Policía.

"El lunes pasado se levantó a las 4 de la mañana, alegre, contento, porque estaba bien entrenado para hacer su sueño, empezar una nueva vida. Nosotros lo ayudamos a vestirse, se fue a la cinco de la mañana" recordó Roque Garay muy emocionado.

Sobre el entrenamiento, el hombre recordó que lo primero que hacen es una formación en el patio de armas, que es de hormigón y que ahí están formado dos horas al rayo del sol para luego empezar con "los movimientos vivos", saltos de rana, dar vueltas en el asfalto y carreras de espalda y agregó que "por este tipo de entrenamientos sólo entran 50 de 400 inscriptos".

Casas comparó el crimen del cadete de policía con el del soldado Carrasco en 1994

En una conferencia de prensa ofrecida en la residencia oficial, el gobernador de Salta, Sergio Casas, señaló que “salvando las distancias” en la Escuela de Policía riojana “pasó lo mismo” que en el regimiento neuquino y que hubo casos similares en otras provincias que no derivaron en una muerte.

Acompañado por el ministro Juan Luna, interinamente a cargo de la cartera de Gobierno, Casas anunció la remoción del secretario de Seguridad de la provincia, Luis Angulo, y del jefe de Policía, Luis Páez tras conocerse la muerte de Garay.

El mandatario anunció que el nuevo ministro de Gobierno será el militar retirado Alejandro Mariconi, la secretaría de Seguridad quedará a cargo el comisario retirado De la Fuente y el nuevo jefe de Policía será el comisario Marcelino Elizondo.

El mandatario también anunció que quedan suspendidos “por 15 o 30 días” los ingresos a la Escuela de Policía y, tal como lo había indicado esta mañana a través de las redes sociales, afirmó que “se va a ir hasta las últimas consecuencias” para saber qué ocurrió.

El cadáver de Carrasco, de 18 años, fue encontrado oculto en dependencias del Regimiento de Artillería 161 de Zapala el 6 de abril de 1994, casi un mes después de que su familia denunciara su desaparición.

El joven, oriundo de Cutral Có, había sido incorporado al servicio militar el 3 de marzo de ese año y fue asesinado tres días después en el transcurso de un “ejercicio” de orden cerrado. Sin embargo, fue declarado “desertor” por las autoridades militares, que de inmediato pergeñaron estrategias de manipulación y encubrimiento para negar su responsabilidad en el crimen.

Tras un controvertido proceso judicial, fueron condenado a 15 años de prisión el subteniente Ignacio Canevaro y a 10 años los conscriptos Cristian Suárez y Víctor Salazar.

La conmoción nacional que provocó el llamado “caso Carrasco” derivó en la derogación de la le. de servicio militar obligatorio durante el segundo gobierno del peronista Carlos Menem.