Guillermina Cetkovich Bakmas, con las huellas de los golpes en el rostro (Facebook).

El plan de diversión terminó de la peor manera. Guillermina Cetkovich Bakmas salió con su novio y un grupo de amigos para festejar el cumpleaños de uno de los jóvenes. Lo que nunca imaginó fue que pocas horas después terminaría hospitalizada junto con su pareja por una brutal agresión de patovicas de un boliche de la Costanera.

El destino elegido por los jóvenes fue JET BA, un reconocido boliche ubicado en avenida Costanera. Se trata de un lugar tildado como “exclusivo” en la noche porteña y no es la primera vez que se ve involucrado en un incidente por el accionar de sus empleados de seguridad. Guillermina llegó a JET cerca de la una de la mañana del domingo con su grupo de amigos.

Tras haber pasado un tiempo de diversión, cerca de las cinco estaba por retirarse junto a su novio, cuando un hombre la manoseó con absoluta impunidad. Fue entonces cuando Santiago reaccionó y, tras una pelea, los empleados de seguridad decidieron, inexplicablemente, sacarlo a él y a su novia del boliche pese a la explicación de por qué razón habían reaccionado.

“Ya está, sólo me quiso defender. Nos vamos, ¡nos vamos!”, dijo Guillermina al personal del lugar. Pero sus gritos fueron en vano: los retiraron del lugar a empujones, rompiéndoles la ropa y samarreándolos. Pero en la calle la situación fue empeorando. Los encargados de la seguridad comenzaron a golpear intensamente al novio de la chica a tal punto que le generaron una fractura en la mano derecha y moretones por todo el cuerpo.

Además de los golpes, le arrojaron gas pimienta, lo que lo dejó enceguecido por unos minutos. “Entre ataques de pánico, buscando que suelten a mi novio para que nos vayamos, un policía (quien dijo llamarse Pablo González) me pegó una piña en la cara. Como no le fue suficiente, desoyendo mis pedidos de auxilio, repitió el acto agarrándome del brazo una vez más para que su puño impacte nuevamente contra mi cara”, contó Guillermina en una publicación de sus redes sociales, luego de ser víctima de violencia, y acusó de “indiferentes” a los que estaban a su alrededor.

La joven golpeada denunció que realizó tres llamados al 911, pero que los del Servicio de Emergencias hicieron oídos sordos a sus reclamos, burlándose de la situación que atravesaba y respondiendo con un irónico “Sí, te mandamos un móvil”.No me sentí protegida ni mucho menos. Me sentí humillada”, posteó Guillermina haciendo alusión a una supuesta “complicidad” entre el boliche y la Policía de la Ciudad. Guillermina y su novio estuvieron internados en la clínica Trinidad de San Isidro.