Un hombre fue condenado a la pena de prisión perpetua acusado de haber asesinado a su ex pareja de 22 puñaladas y frente a sus tres hijos en marzo de 2016 en una casa de la localidad bonaerense de Castelar.

Se trata de Cristian Halliú (37), quien fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Morón como autor del delito de "homicidio calificado por el vínculo" de su ex mujer, Cintia Laudonio (34), con quien tenía un hijo y quien lo había denunciado por violencia de género.

Los jueces Pedro Rodríguez, Juan Carlos Torti y Rodolfo Castañares dieron a conocer la sentencia la mañana del miércoles en una audiencia pública realizada en la sede judicial ubicada en Colón 1708 de ese partido, y coincidieron con lo que habían solicitado los fiscales Hernán Moyano y Florencia Demasi en sus alegatos del pasado 15 de noviembre.

La abogada particular María Inés Terrizzano, representante de la familia de Laudonio como particular damnificado, había pedido la misma pena y por el mismo delito. La defensa oficial del imputado había requerido la absolución por falta de pruebas y, subsidiariamente, la pena mínima por "homicidio simple", que es de ocho años de prisión.

Tras los alegatos de las partes, Halliú, quien al momento del crimen trabajaba como supervisor de ventas de electrodomésticos en Carrefour, pronunció sus "últimas palabras" y, de pie, afirmó al tribunal: "Soy inocente".

El macabro crimen

El sangriento asesinato ocurrió cerca de las 4.20 del 6 de marzo de 2016, en una casa situada en Curuchet al 1600, en la localidad bonaerense de Castelar, partido de Morón, donde la mujer descansaba junto a sus tres hijos, dos niñas de 8 y 10 años y un varón, de 3. Este último, fruto de su relación con Halliú.

De acuerdo con la investigación, el asesino arribó al lugar a bordo de un Peugeot 206 color negro, saltó las rejas de hierro del frente de la vivienda y luego violentó una ventana para poder entrar al inmueble.

Una vez dentro de la casa, el agresor sorprendió a Laudonio en la habitación en la que dormía, la apuñaló 22 veces y escapó, mientras que la mujer alcanzó a llegar hasta el baño, donde cayó desvanecida.

Ante esa situación, la hija mayor de la víctima llamó a los gritos a sus abuelos, quienes llamaron al número de emergencias 911.

Al arribar a la escena del crimen, los policías y los médicos constataron que la mujer apuñalada ya estaba muerta y que de las 22 heridas que presentaba en distintas partes del cuerpo, la primera de ellas le había producido un profundo corte en la arteria aorta.

Inmediatamente después del crimen, los familiares de la mujer apuntaron contra Halliú y revelaron que la mujer lo había denunciado a aquel en tres ocasiones por violencia de género, a raíz de lo cual, la justicia le había impuesto una restricción perimetral para evitar que se acercara a la víctima.

Según los testimonios recabados por los investigadores, el problema radicaba en que Halliú no soportaba que su ex mujer estuviera en pareja con otro hombre al que en varias oportunidades descalificó como "negro de mierda".

En ese sentido, Rodolfo Laudonio, padre de la víctima, declaró que el imputado estaba "obsesionado" con su hija y pretendía retomar la relación pero Cintia "no quería saber nada" al respecto.

A partir de los datos recogidos, el juez de Garantías de Morón Alfredo Meade ordenó la detención del hombre, quien fue capturado horas más tarde del mismo día del crimen en la casa de su abuelo, ubicada en localidad balnearia de Mar de Ajó.

Al momento de su captura, el acusado dijo a los policías que había ingerido veneno para ratas de un frasco que tenía preparado aunque los peritajes no pudieron determinarlo.

Fuente: Télam