El Tribunal de Apelaciones en  Mendoza otorgó el martes la prisión domiciliaria a Julieta Silva, la  joven de 29 años detenida por atropellar y matar a su novio Genaro Fortunato en la puerta de un local nocturno de la ciudad  de San Rafael. La defensa de Silva sostiene que fue un accidente y que "no tuvo intención de matar a su novio".

La causa dio un giro ya que pasó de una carátula de homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía, a una doble imputación alternativa: la investigación oscilará entre el homicidio simple con dolo eventual o el homicidio culposo agravado, ya que el juez consideró que "no hay dolo directo", es decir, que no fue intencional. 

La audiencia, que comenzó a las 9 en los tribunales de San Rafael, fue pedida por la defensa de la mujer de 29 años, que tiene como abogado a Alejandro Cazabán, quien apeló la prisión preventiva que mantuvo hasta la mañana del martes a la acusada presa en el penal de San Rafael.

La prisión de Silva había sido decidida por la fiscal Andrea Rossi, quien luego de las primeras investigaciones y de declaraciones de algunos testigos, la imputó por homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía. La fiscal sostuvo que "tuvo la frialdad de pisarlo".

Además, Rossi había negado la prisión domiciliaria pedida por la defensora oficial que tenía antes Silva, Julieta Garciarena, quien argumentó no sólo que se había tratado de un accidente la muerte de Fortunato, sino que no había riesgo de fuga ya que la joven tiene dos hijos.

La muerte de Fortunato ocurrió durante la madrugada del 9 de septiembre, a la salida del bar "La Mona", cuando Julieta Silva atropelló y mató al joven rugbier con su vehículo Fiat Idea. Aquella noche, según Rossi, Silva manejó unos 50 metros a la salida del bar, dio una vuelta en 'U' y "le pasó por encima" a su novio cuando se encontraba sobre el asfalto. La autopsia determinó que el joven murió por "aplastamiento de cabeza y cráneo".

De acuerdo a la pericia toxicológica, Silva y Fortunato tenían una cantidad elevada de alcohol en sangre. Mientras que el ex rugbier contaba con un porcentaje de1,8, la mujer tenía 0,8, siendo el máximo permitido para conducir 0,5%.

La justicia accedió a sumar, a pedido de la defensa de la joven, un video en el que se ve a los dos jóvenes salir del bar "La Mona" y donde se puede ver que no discuten y hasta se besan. Otra pericia demostró que como llovía, los vidrios del auto se habrían empañado, y eso pudo haber dificultado la visibilidad de la mujer. Además la joven declara que no vio a la víctima por los problemas de visión que padece, ya que tiene un astigmatismo grado 3 y no llevaba sus lentes recetados para conducir.