Sentencia para un salvaje. Un hombre fue condenado a prisión perpetua por el femicidio a puñaladas de su ex pareja y de la hija de ella, ocurrido en julio del año pasado en un departamento ubicado en el barrio porteño de Villa Lugano, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Rolando Javier Choque (43), quien fue considerado culpable de “homicidio doblemente agravado por haber sido cometido contra la persona con la que había mantenido una pareja y perpetrado contra una mujer mediando violencia de género”, en referencia a Isabel Martina Tapia (43), y “homicidio agravado por haber sido cometido contra una mujer mediando violencia de género”, por el crimen de Jazmín Ámbar García (7).

La decisión fue tomada por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOC) 16 de la ciudad de Buenos Aires, que el próximo 7 de junio dará a conocer los fundamentos de la condena. Tanto el fiscal del juicio, Fernando Fiszer, como el abogado de la querella habían solicitado la pena de prisión perpetua.

El fiscal Fiszer sostuvo durante su alegato que el acusado mató a puñaladas con un cuchillo de carnicero a su ex pareja y su hija entre las 6 y las 12 del 6 de julio del año pasado, en el departamento en el que convivía, en el departamento D del noveno piso del edificio 33, situado en Nicolás Descalzi 5553, en Villa Lugano. Alrededor de las seis de la mañana hubo una discusión entre Choque y su pareja, quien le pidió que abandonara la vivienda.

Fue entonces cuando el acusado fue a buscar un cuchillo de unos 30 centímetros de hoja y atacó a Tapia generándole lesiones en el antebrazo, heridas catalogadas como “de defensa”. Luego la mujer se dirigió al comedor, momento en que se despertó su hija y se acercó hasta ella, como solía hacer ante cada una de las reiteradas discusiones.

Tapia le dio la espalda a Choque e intentó proteger a su hija haciendo de “escudo”, pero allí recibió seis puñaladas, tres de ellas por la espalda, al tiempo que el acusado logró herir a la pequeña a la altura del esternón. ”La muerte de Isabel fue por proteger a su hija. Las dos estaban indefensas. Una, por enfrentarse a un hombre que tenía conocimiento sobre cuchillos y la otra porque tenía siete años y acababa de despertarse”, remarcó el fiscal en el alegato.

Horas después del doble crimen, un hermano de la víctima -sargento de la Policía Federal Argentina (PFA)- arribó al departamento y advirtió que la puerta estaba cerrada desde adentro y con las llaves colocadas. Este efectivo decidió tumbar la puerta para ingresar a ver qué ocurría.

Choque se encontraba malherido a raíz de una herida de arma blanca en el cuello, producto de un intento de suicidio. Por este motivo, el hombre fue trasladado ese mismo día al hospital Santojanni, de Liniers, donde quedó internado y detenido.