Parte de la familia del presunto líder narco Brandon Bay, de 26 años, fue imputada este jueves por ejecutar las órdenes que éste enviaba desde el penal federal de Marcos Paz, situado en la provincia de Buenos Aires, a través de celulares o el teléfono fijo del pabellón.

Se trata de la madre, su padrastro, dos de sus hermanas y uno de sus cuñados. En la misma audiencia, el fiscal santafesino Pablo Socca acusó a tres policías de la comisaría 32da. de haber recibido 50 mil pesos de coima para liberar a dos integrantes de la organización criminal conocida como "Los Gorditos".

Bay tiene sólo 26 años y, en términos delincuenciales, es un "niño jefe". Se convirtió en los últimos años en uno de los narcos emergentes en medio de la violencia criminal de Rosario, detrás de organizaciones como "Los Monos" y la supuestamente comandada por Esteban Lindor Alvarado.

Fue detenido en 2017, tras iniciarse en la banda de "Los Gorditos" en el barrio Tiro Suizo, del sur de Rosario. Fue condenado a 5 años de prisión como líder de una asociación ilícita.

En paralelo, fue imputado el año último por los fiscales Luis Schiappa Pietra, Matías Edery y Aquiles Balbis por tres homicidios y la jefatura de una organización criminal.

Fue enviado al penal de Marcos Paz después de una fuga de presos que ocurrió el 27 de junio último en la cárcel de la localidad santafesina de Piñero, donde permanecía alojado.

A pesar de haber sido retirado de su territorio, la Justicia cree que Bay siguió activo en Rosario. De acuerdo a datos de la investigación, el joven de 26 años emitió múltiples órdenes ligadas a delitos provinciales como balaceras, crímenes y usurpaciones.

También, delitos federales vinculados a la compra, estiramiento, fraccionamiento y venta de marihuana y cocaína.

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