Un dramático episodio tuvo lugar este miércoles en Aguirre, Santiago del Estero. Fue más precisamente en la zona rural conocida como Pinto en donde hallaron a un hombre sin vida producto de un disparo de arma de fuego.

Según las primeras informaciones vertidas por fuentes cercanas al caso, el sujeto alcanzó a llamarle por teléfono a su yerno y le contó que le acababan de disparar en el pecho. En ese momento el hombre manejó varios kilómetros hasta encontrar a su suegro y cuando llegó al campo él ya estaba sin vida.

La víctima fue identificada como José Alberto Sánchez, de 65 años, un empleado rural que se dedicaba a cuidar de la finca en la que fue asesinado. Fue el propio yerno quien le explicó a la policía sobre el angustiante llamado telefónico que recibió.

A partir de ahora, la fiscal Andrea Darwich quedó al frente de la investigación del caso. Si bien hay mucha reserva en cuanto a los resultados de las primeras pericias, la funcionaria dispuso que se preserve el lugar para poder continuar haciendo pruebas y esclarecer quién fue el autor del disparo.

Peón asesinado en Tupungato

Un hecho similar tuvo lugar hace dos semanas en Tupungato, Mendoza. La víctima fue Patricio Méndez Maya, de 66 años, quien era cuidador de la finca Gotardini en la zona de Cordón del Plata.

El hombre fue ultimado en un corral de la estancia y fue un vecino quien alrededor de las 8.30 de la mañana del 9 de noviembre, lo alcanzó a ver tendido y llamó a la policía. Los oficiales encontraron el cadáver con la ropa rasgada y manchas de sangre por todo el cuerpo.

El brutal asesinato de un peón conmocionó a Mendoza el pasado 9 de noviembre (Gentileza Los Andes).

Los informes de la autopsia concluyeron que perdió la vida producto de un shock hipovolémico, es decir que murió desangrado. Los forenses aseguraron que presentaba varias heridas producidas con un arma blanca, fue uno de los cortes en el brazo izquierdo que le dio en una arteria y esto le ocasionó la gran pérdida de sangre. Además, en el resto del cuerpo tenía traumatismos que habrían sido ocasionados por golpes de puño y patadas.

El fiscal del caso, Jorque Quiroga, ordenó revisar las cámaras de seguridad de la zona. Sin embargo, hay mucha distancia entre una finca y otra y las imágenes más cercanas estaban a dos kilómetros.

Por otra parte, la casa del hombre estaba cerrada y sin signos de haber sido violentada, por lo que en un principio descartaron que se hubiese tratado de un robo. Pero los pesquisas encontraron que a pocos metros había un transformador con los cables "tironeados", y comenzó a surgir la hipótesis de que los delincuentes habrían intentado robarlos y la víctima se interpuso. Hasta el momento no ha habido una comunicación oficial con los avances del caso.