La localidad platense de Tolosa no sale de la conmoción por la pérdida de uno de sus vecinos más queridos. Se trata de Alejandro Fernández, quien salvó a más de un centenar de personas en la trágica inundación de 2013 y fue encontrado muerto en la fosa de su taller mecánico, bajo sospechas de haber sido asesinado.

El hallazgo ocurrió en la noche del miércoles por efectivos de la policía que llegaron a su lugar de trabajo, en 525 bis y Camino General Belgrano, en Tolosa. En ese lugar estaba el cuerpo de Fernández, tendido en la fosa, con un motor y baterías de auto encima. 

Las causas de su muerte son materia de investigación, y aunque la primera imagen sugiere que puede haber sido un trágico accidente, la  Policía tampoco se descarta aún la hipótesis de un homicidio. Del taller, trascendió a medios locales,  habrían robado dinero en efectivo y otros elementos, aunque no dieron detalles sobre el monto y características de los mismos.

Fernández había sido efectivo de la Comisaría 11° de Ringuelet y también era mecánico, actividad a la que estaba abocado en los últimos años.

Su nombre alcanzó notoriedad en La Plata, sobre todo en su barrio de Tolosa, en la noche del 2 de abril de 2013 cuando había vuelto de trabajar a su casa y decidió salir a la calle a ayudar. En esa oportunidad, recordaría en varias entrevistas a medios locales, discutió con su mujer porque le decía que la gente iba a pensar que se tomaba a burla la inundación.

De a poco, Fernández se cruzó con vecinos que le pedían ser trasladados con sus familias porque no podían llegar. Así, salió de nuevo al día siguien con su lancha para ayudar a quienes lo necesitaran. "La gente necesitaba una mano y no había nadie", contó.

Si bien su embarcación podía cargar a 10 personas, el trasladaba a 12 en cada vez y reconoció que el bote estaba "lleno de agua porque iba hundido". "Cada casa a la que iba era un problema, y yo tenía el problema de todas las casas", indicó.

Fernández con la lancha con la que ayudó durante la inundación de 2013.

En el medio de su tarea en la inundación, tuvo problemas con su lancha: en un momento el motor se paró porque se había enredado la hélice en un cable, en otro se quedó sin nafta, pero siempre contó con la ayuda de los vecinos. Y recordó: "La gente no se peleaba entre sí en medio del caos, hubo gente que, con el agua al pecho, me dijo: ‘sacá aquel que es más viejo que yo, después, si podés vení a buscarme'".

"En un momento pensé que no sabía que hacía ahí, si me ahogaba o moría electrocutado sacrificaba a mi familia, pero seguí porque sentía los gritos de la gente que venían desde adentro de las casas y si me volvía a la mía a meterme en la cama y los abandonaba, no iba a poder dormir nunca más. Hoy duermo tranquilo", dijo en su momento.