El caso conmocionó al país. El 28 de septiembre de 2004, Rafael Juniors Solich, de por entonces 15 años, disparó contra sus compañeros de aula de la escuela secundaria "Islas Malvinas", en la ciudad bonaerense de Carmen de Patagones, provocando la muerte a tres de ellos e hiriendo a otros cinco. La palabra "masacre" no se despegaría más de ese hecho en las noticias.

Pancartas con fotos de las tres víctimas mortales: Evangelina Miranda, Federico Ponce y Sandra Núñez.

Solich utilizó una Browning 9 milímetros que le había quitado a su padre, agente de la Prefectura Naval. En las últimas horas, la titular del Juzgado Federal N° 2 de Bahía Blanca, María Gabriela Marrón, condenó a la fuerza de seguridad y a la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense como corresponsables de lo ocurrido, informaron fuentes judiciales citadas este martes por Infobae.com.

Marrón, en su fallo, dividió en partes iguales la atribución de responsabilidades: mientras que señaló negligencia e imprevisión por parte de la cartera educativa provincial, a la Prefectura le adjudicó falta de cuidado sobre el arma usada por Juniors, como todos llamaban al autor de la masacre.

Historia de la causa

En principio, el caso recayó en la jueza de Menores de Bahía Blanca, Alicia Ramallo, quien consideró inimputable a Juniors, ya que entonces tenía 15 años, uno por debajo de la ley que determina la punibilidad.

El adolescente pasó un tiempo en una dependencia de la Prefectura bahiense hasta que fue trasladado al Instituto de Menores El Dique, en el partido bonarense de Ensenada, un penal de máxima seguridad para chicos en conflicto con la ley.

Sus padres, aprovechando un traslado de la fuerza de seguridad para el jefe de la familia, se radicaron en Punta Lara, una localidad balnearia de la costa del Río de La Plata, por lo que pudieron estar cerca del lugar de alojamiento del autor de la masacre. A casi 1000 kilómetros de distancia, se ponían así inalcanzables de la mirada acusatoria de los vecinos de Carmen de Patagones.

El 7 de junio de 2005, tras permanecer cinco meses en El Dique, Juniors fue llevado a la clínica Santa Clara en el partido de San Martín. Para un grupo de profesionales, el joven sufría de esquizofrenia mientras que, para otros, padecía un “trastorno de personalidad con rasgos psicopáticos”.

Sus salidas y su actualidad

El joven salió de ese centro de salud por primera vez el 2 de agosto de 2007, con el fin de quedarse en la casa de sus padres en Punta Lara. Durante un mes y medio, repitió la visita otras cuatro veces. Su buen comportamiento le permitió ir ampliando los plazos en libertad.

Cuando Juniors cumplió la mayoría de edad, la intervención de la jueza Ramallo cesó y la causa fue derivada al Juzgado de Familia N° 4 de La Plata, a cargo de Silvia Mendilaharzo, con la intervención de la asesora en salud mental Guillermina Saracho.

El joven, en esta nueva instancia, fue trasladado a una clínica de la capital provincial, donde hasta la actualidad recibe tratamiento. Se trata de uno de los centros psiquiátricos más importantes de Buenos Aires.

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