Abrazados en todo momento, los padres de Fernando Báez Sosa encabezaron un desgarrador homenaje a metros del boliche en Villa Gesell donde su hijo de 18 años fue asesinado hace dos años por una patota de rugbiers. Al finalizar la ceremonia, Graciela Sosa, madre del estudiante, cayó desvanecida y tuvo que ser asistida por una lipotimia.

El acto comenzó pasadas las 19 de este martes, con motivo del segundo aniversario del asesinato, ocurrido el 18 de enero de 2019. Bajo una incipiente lluvia, los padres de Fernando, Graciela y Silvino Báez, acompañados por su abogado, Fernando Burlando, se presentaron ante cientos de personas reunidas en la avenida 3 y el paseo 102, frente al local bailable Le Brique.

Los padres del joven fueron recibidos con aplausos y al grito de "justicia" por los manifestantes, quienes los apoyaron en su primer viaje a esa ciudad desde el crimen.

Tras los distintos oradores, y la oración pronunciada por referentes de la católica apostólica, la anglicana, el judaísmo, la musulmana y la mormona, Silvino subió al escenario. "Fernando era un chico excelente, le gustaba Villa Gesell, le gustaba venir a ver el mar y pasarla lindo con sus amigos", expresó el hombre visiblemente emocionado.

Sobre los rugbiers detenidos por el crimen, el papá de Fernando dijo que "decidieron quitarle la vida" a su hijo, por lo que pidió apoyo hasta que la causa finalice en un juicio.

Los padres de Fernando Báez Sosa llegaron por primera vez a Gesell tras el crimen (Télam).

Graciela, mamá de Fernando, por su parte, expresó: "Han pasado dos años y para mí es como si fuera ayer cuando recibimos la peor noticia de nuestras vidas". "Que esto no quede en la nada, quiero justicia por mi hijo", agregó Graciela, quien sostuvo que su vida "está destrozada para siempre", ya que era Fernando quien les "daba fuerza" para seguir y los "cuidaba".

"La forma en que nos arrebataron a mi hijo es imperdonable, lo que le hicieron...por eso luchamos y tratamos de ser fuertes para seguir pidiendo justicia", señaló.

La mujer sostuvo que sus vidas "están destrozadas para siempre", ya que perdieron "lo mejor" que tenían. "Era nuestro único hijo, era todo para nosotros, el que nos daba alegría, el que nos daba la fuerza para luchar y teníamos esperanza en que el día de mañana seria él quien nos cuidara, sin embargo, perdimos todo, nunca tendremos un nieto, nunca veré a mi hijo cuando se reciba, que era lo que yo más anhelaba", dijo Graciela ante los manifestantes.

Y cuando se refería a que no es fácil estar en el lugar donde asesinaron a su hijo y que querría "solo un minuto" para poder abrazarlo, Graciela se descompensó y debió ser trasladada en ambulancia al Hospital Arturo Illia, de Villa Gesell, donde fue atendida por una lipotimia.

"Le dieron un calmante y la hidrataron", dijo Burlando, su abogado. Aguardaban que la mujer recibiera el alta en las próximas horas.