Nicolás Rossetti, hijo del matrimonio dueño de la casa de Caballito donde delincuentes tomaron como rehenes a dos policías, aseguró hoy que “lo único que quería” durante el episodio era que “ninguno” de sus padres lo “vieran” con un arma de fuego apuntando a su cabeza.

El joven de 27 años argumentó que su padre “sufre de presión” y destacó que su madre permaneció dormida durante el hecho, que comenzó alrededor de las 20.30 del martes y finalizó pasadas las 4.30 de la madrugada.

Rossetti, además, dijo desconocer si el único disparo efectuado durante el episodio fue realizado por los asaltantes o por los policías. Asimismo, manifestó que vive junto a sus padres desde hace décadas en la vivienda de la calle Puán 635, donde "sólo una vez" habían intentado entrar ladrones y detalló que esa tentativa de robo ocurrió “hace 15 años”.

"Lo único que quería era que mis viejos no me vieran con un fierro en la cabeza", enfatizó Rossetti en diálogo con radio Rivadavia.

El joven relató que, "a eso de las 8 de la noche, (dos hombres armados) entraron (en la casa de la calle Puán 635) saltando las terrazas".

"Venían de robar en una veterinaria de (avenida) Directorio. Y se encontraron con el fondo de mi casa, que tenía la puerta abierta. Al primero que ven es a mí y me reducen”, contó Rossetti. El muchacho, quien detalló que su madre dormía, agregó: “Por suerte, logro que no vayan para adelante, donde estaba mi papá que sufre de presión. Les digo: ’Vamos para el fondo’”. “Nunca me golpearon. Quieren ir de vuelta para adelante. Piden plata. Preguntan si teníamos un auto para escapar porque lo primero que me dijeron fue: ’Nos está siguiendo la Policía", narró.

Luego, los asaltantes introdujeron a Rossetti en una pieza, donde lo ataron de pies y manos. “Tocan el timbre, mi viejo abre la puerta y entra la Policía. Mi vieja no se despertó. En la pieza, se cruzan los delincuentes con la Policía. Hubo un disparo, que no sé quién lo da y pega en el piso”, relató. Y, por último, expresó: “(Los ladrones) reducen a los policías y yo me escapo. Fue una desgracia con suerte”.

Fuente: Télam