Un joven con esposas colocadas generó un revuelo el martes por la noche, al punto que se desplegó un operativo policial, sin embargo, la resolución resultó ser mucho más inocente de lo que la escena aparentaba.

Es que el chico había encontrado las esposas tiradas en la calle, y se las había colocado, pero cuando se las quiso sacar, se vio imposibilitado porque se le habían trabado, es por eso que al momento en que fue parado por la Policía, se dirigía a lo de un amigo para que lo ayude a cumplir su cometido.

Todo comenzó minuntos antes de las 21, en Santiago del Estero. Personal policial estaba en un puesto de control situado en la intersección de Islas Malvinas y Calle 38 del barrio Bosco II, de la zona oeste de la ciudad cuando advirtieron que por las inmediaciones caminaba apresurado un joven con esposas colocadas en las muñecas, aunque las mismas estaban separadas entre sí. 

Ante esta escena, los efectivos policiales creyeron que se trataba de un evadido de alguna comisaría u otra dependencia policial, que había roto la unión de ambas esposas con el fin de sacárselas de las muñecas. En ese contexto, los policías se acercaron al sujeto, que ante la proximidad de los agentes, intentó salir corriendo, aunque a los pocos metros fue interceptado.

 

Al abordarlo, lo interrogaron sobre los motivos por los que estaba con las esposas puestas, a lo que el joven de 19 años respondió que había encontrado los elementos de seguridad en la vía pública y que, por curiosidad, se las había colocado en ambas muñecas, pero se le trabaron y no se las podía sacar, por esa razón estaba yendo a la casa de un amigo para que lo ayudara a abrirlas, antes de que lo supieran sus padres.   

Tras escuchar la versión, los policías pidieron información a las dependencias policiales para verificar si algún reo se había evadido, sobre todo porque las esposas eran similares a las utilizadas por la fuerza de seguridad provincial. En consecuencia, se realizaron controles de presos y las respuestas fueron negativas, por lo que todo parecía indicar que la versión que había dado el joven era verídica.

Seguidamente, los uniformados le quitaron las esposas con la llave y se informó lo sucedido al Dr. Ángel Belluomini, representante de la Unidad Fiscal Capital, quien ordenó que se ubicara la casa del joven y que se entrevistara a sus familiares.

Los efectivos se trasladaron hasta el domicilio situado en calle Rivadavia del barrio Bosco II, donde hablaron con el padre, de 46 años, quien develó que su hijo presenta un leve retraso madurativo. Además, aseguró que no tiene antecedentes delictivos y tampoco fue apresado por ningún motivo en los últimos días, de manera que por orden judicial fue entregado a su familia.

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