Por Fernando Costoya
@fecostoya

“Mal carácter”, “agresivo”, “malo”, “jodido”. Todos los vecinos consultados por Crónica coincidieron en definir a Antonio Pignotti como una persona complicada. Su mal genio era conocido por todos en el barrio, lo que no le impedía interactuar con los demás.

“Venía a la plaza, jugábamos al tejo”, precisó un octogenario vecino que prefirió resguardar su nombre, aunque no dudó en señalar que “Antonio tenía muy mal carácter”. Otro vecino, de nombre Carlos, fue más enfático. “Es mentira que le vinieron a robar, como se dijo. Él desconfiaba hasta de su sombra. Trataba mal a todo el mundo. Acá en el barrio nadie lo quería”, remarcó el hombre, quien estaba preocupado por “mantener limpio el nombre de Hebert Buffoni”.

Haydeé, quien atiende junto a su familia el kiosco de la esquina de Tres de Febrero y Ángel Pini, reveló que “el hombre era muy malhumorado. Discutía seguido con su sobrino”, al tiempo que señaló que “las mujeres que lo cuidaban le duraban poco, él sospechaba que le robaban”. Asimismo, Haydeé recordó que Pignotti trataba “muy mal” a su fallecida mujer.

A su vez, Andrea, prima del asesinado Buffoni, confirmó a Crónica que Pignotti no era prefecto como se dijo en un primer momento, sino que había trabajado como colectivero. “Era un hombre malo, agresivo. Siempre se llevó mal con la gente de acá”.

Por su parte, un hombre que reside en el barrio afirmó a la prensa que “si te prestaba plata, venía y te decía: ‘Más vale que me devuelvas la plata porque si no te mato’”.

En definitiva, para los vecinos que lo trataban cotidianamente, Pignotti era una “persona jodida”, que pese a sus 94 años terminó con la vida de tres inocentes.