Viviana y sus alumnos.
Viviana y sus alumnos.

Por Matías Resano

mresano@cronica.com.ar

En el departamento mendocino de Godoy Cruz, Viviana Corzo lleva adelante una admirable propuesta recreativa y formadora a través de su escuela de boxeo, con el fin de ayudar a los jóvenes sin contención social y, al mismo tiempo, a mujeres que fueron víctimas de violencia de género.

La iniciativa, que comenzó hace más de un año, no sólo tiene lugar en el cuadrilátero puesto que principalmente su esencia radica en los talleres educativos que también se brindan en el lugar y con los que los chicos pueden aprender un oficio, o bien iniciar una carrera profesional.

Orgullosa, Viviana asegura que, desde que comenzó con su escuela, se han reducido los sucesos violentos en la zona. En un año y dos meses desde su inicio, la escuela de boxeo de Viviana, en el barrio El Paraíso, de Godoy Cruz, ya cuenta con 35 alumnos. Se trata de jóvenes que arrastran diferentes padecimientos y experiencias personales por demás complejas, principalmente con un pasado marcado por las drogas en la mayoría de los varones, y por maltratos físicos en el caso de las chicas.

En este sentido, Viviana contó a “Crónica”: “Veía a muchos chicos que se juntaban en las esquinas y caían en los malos hábitos. Entonces tomé la decisión y con la ayuda de las autoridades arrancamos. Hoy ya no hay tantos pibes en las calles, los trajimos al gimnasio y aprendieron lo que es el respeto y la importancia de superarse a sí mismos”.

Bajo ese objetivo como meta, el emprendimiento cuenta con asistencia psicológica y médica, además de los talleres educativos para incentivar el estudio y que aprendan un oficio. Al respecto, su mentora señaló que “les damos las herramientas para que ellos se puedan defender en la vida no a los golpes sino con herramientas de trabajo para que los chicos salgan de la calle y sean alguien en la vida. Les inculcamos que valoren el estudio y el empleo”.

No obstante, al mismo tiempo la profesora de boxeo dejó en claro que dicho deporte “sirve para destacar el sacrificio, la concentración y el respeto porque les enseñamos que los puños sólo se usan en el ring y no en la calle”.

La vocación de servicio de Viviana se gestó, seguramente, durante sus años como boxeadora, en los que sufrió discriminación de parte de sus compañeros. Sin embargo, ella jamás tiró la toalla, y actualmente revela con orgullo que “soy la única entrenadora en todo Cuyo”.